estás viniendo?
porque te escucho
cómo tomás el presente
cómo separás tus cosas rotas
de las otras
cómo apagás el ventilador
y detonás lo viciado,
lo todo pensado
oigo la lluvia del perfume delicado que prepara tus palabras
el balbuceo de tus versos, el ensayo de sus expresiones
incluyendo el sonido de tu tela al abrazar
estás viniendo?
porque te escucho
y me veo entonces, esperarte
preparo la casa, barro lo que cayó de mi boca
lo que dije, pedazos y migas
meto las sillas pegadas a la mesa
(acá no se sienta nadie)
enciendo el silencio
y genero tres diálogos posibles
de menor intención a mayor emoción
de living a cocina
de una ceja a otra
de mi corazón inclinado
de su parte húmeda
hasta lo amado árido
(me distrae el roce de mis tobillos)
pero esto es fricción en el cuerpo
y me deshago en un calor insoportable
entonces decido que es mejor que me encuentres
entre el sillón y la gata
con lo imaginado tan tibio
que no sepamos si estamos sucediendo
si venías
y yo estaba
o si extendimos el deseo
a la propia maleza
a la fauna en la siesta
y entonces nada que hacer aquí
el movimiento
ahora una manifestación ruidosa pasa,
reclaman el derecho a percibir
sin caer en emboscadas
ni en cantos gregorianos
y no escucho otra cosa