Ya el pollo está en el horno, junto a la cebolla, a las papas y a las zanahorias. El tomate no, porque va aparte, como en ensalada pero solito, muy solito. Así nos gusta. Solo. El pollo acompañado y el toamte solo.
Entonces, solo queda esperar a que se cocine, a que se dore, a que se transforme en alimento.
El me dijo que prefiere no escucharme y yo me convencí de que es mejor no hablar.
Cuando el pollo termine su proceso, ese proceso que no comencé yo. Yo no maté al pollo, el pollo habrá muerto de viejo, luego de una vida felíz, y entoces lo conseguí en una granja y pagué por él y ahora espero que termine su proceso...
En verdad no lo conseguí yo, lo consiguió él. Sin preguntarme nada, porque no quería escuchar una respuesta mía, fué y lo compró.
Lo compró porque le gusta como lo cocino en el horno, lo sé. Siempre supe que le gusta mi cocina, no la que tiene los muebles de madera, sino la que yo realizo día a día.
Ya hay olor a pollo al horno.
Antes de que el olor sea a pollo quemado, lo sacaré, lo trozaré, lo serviré, lo comeremos.
Bueno, no pude superarlo nunca.
Durante un tiempo no comí pollo, porque creía que el proceso del pollo y la gallina era otro... y ahora entiendo que los procesos son diversos. Uno era el proceso del pollo vivo y otro es el proceso del pollo... aunque me cueste decirlo, ya muerto.
Sin embargo al no colaborar en la muerte del pollo de manera directa, y sin siquiera comprar el pollo en Carrefour o en la granja, de alguna forma siento un "nosequé" luego de comerlo...
Voy cocinando un arróz integral para no sentir el martillazo en la cabeza después de cenar.
No siempre me sucede que luego de comer carne, roja, blanca, rosada, etc siento esa sensación, pero la mayoría de las veces, me pesa.
Como me pesan sus palabras cuando tengo el estómago vacío. Como el vino. Como el estómago del pollo cuando no come y su esposa gallina le dice que los huevos, que el clima, que el pollito, que los vecinos, que la granja, que la jaula, que el agua, que el ser humano... y el pollo tiene ganas de llorar, porque tiene el estómago vacío y la cabeza llena y el corazón triste.
Mejor, voy a hacer una cena especial, muy especial.
Hoy le voy a hablar.
Le voy a contar un cuento.
Le voy a hablar dulcemente...
Luego o durante la cena, mientras comemos el pollo y el arróz y los tomates y la cebolla y la zanahoria y mientras tomamos vino, le voy a contar.
Baraka se llama el film en el que muestran el proceso de los pollitos, ahora recuerdo
Fué él quien me mostró esa película por primera vez, así que lola.
Hoy, te hago el pollo y hoy te hablo.
blablablablablablabla,smmmmmmsémmmm,uffffff,yblablablablayblablabla.mmm... zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz
sábado, 22 de septiembre de 2007
domingo, 16 de septiembre de 2007
D.E.V.O.R.A.D.O.R.A.

Al principio no encontraba las cucharitas de metal con las que solía revolver el café instantáneo, que me encanta.
Las buscaba, y a menudo perdía mucho tiempo en ese ir y venir del armario violeta al escritorio y del escritorio al armario violeta, sin embargo adjudicaba la pérdida del objeto a mi desordenada acción de cada tarde.
Luego comencé a no encontrar las tazas y entonces me detuve en una de las idas al armario violeta e intenté recordar...
Recordé que de pequeña comía el dulce de batata de la Giocconda con queso, lo compraba mi abuela. Que caminaba con los zancos los domingos, que jugaba a que mi bicicleta era un colectivo y paraba tres veces por cuadra, en las veredas, para que suba y baje gente... esto era en Ramos.También recordé que les cortaba el cabello a todas mis muñecas, a las lindas y a las feas. recordé mis domingos de confesión y ostias, y recordé que siempre dejaba la taza con la cucharita de metal al lado de la computadora.
Así que dormí sabiendo donde deajaba lo que perdía. Y pude soñar de corrido hasta la mañana siguiente.
Pero más luego, la preocupación fué otra. Si bien sabía perfectamente que esos elementos no quedaban en un mundo paralelo, la sorpresa al descubrir que una mujer se comía las tazas y las cucharitas de metal fué paralizante. Lo cual me llevó a estar noches enteras sin poder dormir ni cerrar los ojos.
Simplemente se trataba de una mujer de cabello rubio, muy rubio, casi blanco, que luego de ingerir una infusión como el té o el café o el mate cocido, devoraba los elementos. Los mismos elementos que antes habríamos utilizado de la misma forma Clarisa, Susana, Pablo y yo. Todos compartíamos la oficina, pero sólo ella devoraba las cucharitas de metal y las tazas.
Fué inevitable pensar en el ruido de los dientes al morder la porcelana y el metal, y fué directamente imposible imaginar el material atravezando la garganta y aquella digestión.
La tranquilidad de saber que las cosas no desaparecen porque sí camina en paralelo a la extrañeza del sitio que se elige para guardarlas.
Luego como siempre todo se vuelve familiar, y ya nadie pierde tiempo buscando lo que sabe que no va a encontrar, por lo menos a simple vista.
miércoles, 29 de agosto de 2007
como construir un recuerdo lindo

1) tomar los recuerdos feos de la punta
2) sacar el stiker de "Original" y sostenerlo con fuerza, con las manos
3) mirarlo detenidamente hasta que esté nítido (si se ejecuta el proceso con ambas partes del cerebro, es lo mismo)
4) pegar el stiker anterior en alguna pared, o directamente arrojarlo a la basura (por el inodoro no se van)
5) girar el recuerdo, ya calentito por el calor de las manos, y depositarlo en una superficie limpia
6) amasar, sin palo, hasta obetener una bola lisa (aprovechar ese tiempo para cantar alguna canción de aquel entonces, si se recuerda alguna...)
7) moldear, ahora sí, un lindo recuerdo (*adjunto algunos moldelos)
8) descanzar un rato horizontalmente y con los "ojos bien cerrados", con el recuerdo en el pecho.
9) abrir los ojos, sonreir (si se tiene ganas, si no... es que no salió bien)
10) intentar recordarlo en un par de días (no por la mañana, porque no se puede)
*una caricia de mamá, una leche caliente con chocolate, un baile con el/la novio/a, un abrazo de los abuelos, la casa de los primos, una maestra buena, un asado bajo un apacible domingo de sol sin discuciones familiares, una canción de María Elena, una torta bien decorada, una valija para vacacionar, arena rica, un buen helado chorreado, la risa de un perrito, la escalera, la plaza, la escuela sin penitencias, caballos domados, un beso
Son solo 10 pasos, es muy fácil de realizar, y de a poco... vas reemplazando lo feo por lo lindo.
Lo que ya no usás por lo que te querés poner... para salir!
SOLO PARA ADULTOS NEGADORES Y DESMEMORIOSOS, O DESMEMORIADOS, Y DESMEDIDOS (MALPARIDOS?) DESAFORTUNADOS, DES-OLADOS, TRISTES, ENOJADOS, ANGUSTIADOS, DESESPERADOS PORQUE BUSCAN EL RECUERDO FELÍZ
domingo, 26 de agosto de 2007
como sería mi vida en Londres

... me despertaría por la mañana y tomaría un café instantáneo (me encanta), miraría por la ventana de mi habitación y no reconocería el paisaje, intentaría llamar por tel a casa, para contarles lo lindo que es este país y no lograría comunicarme, porque no sabría el código, porque no sabría hablar inglés, porque no tendría tono. Luego de observar la neblina y tomar el salbutamol, intentaría dormir otro ratito más, y en ese interín, soñaría que estoy en Buenos Aires, que él me tiende la mano para cruzar un arroyo, que no está demás decir, es muy extenso y donde el agua corre a enorme velocidad arrazando con todo lo que encuentra por el camino, y me tira con fuerza, cayendo de su lado. Toda raspada, me levanto y le digo:"me salvaste". En eso pasa el sillón que tenía en la casa de la vía. El me deja observar lo que continúa pasando frente a mis ojos, por el arroyo, hasta que coloca una mano sobre mi mejilla, girando mi rostro para ver el suyo. Y no lo veo. Vuelvo la mirada hacia la otra orilla, donde antes estaba, y ahí tampoco está. Sin soñar que construyo un puente de madera y vuelvo, me despierto. Good morning, o tal vez ya sea el mediodía. Y pasearía, con un piloto puesto, porque obviamente llueve.
Mi vida en Londres sería como una especie de mi misma vida en otro idioma, que semi conozco, que entiendo lo básico y que con eso me bastaría, para no perder tiempo en inglés. Para utilizar lo mínimo indispensable, porque quien tomaría un diccionario bilingue para hacerse planteos existenciales.
El estaría mucho más cómodo en mi vida en Londres.
(Inspirado en www.mividaenlondres.wordpress.com de un amiga que vive allí su vida, pasen y vean)
jueves, 12 de julio de 2007
Desde que nevó ya no hablamos

nos quedamos blancos, helados, con la boca llena de nieve, y ambos dejamos sorprendernos por el evento, y la verdad es que la nevada resultó maravillosa, no tanto como sanadora, no, para nada, pero tal vez sí ha sido una pausa de paz.
Por eso no seguimos metiéndonos palabras de "prepo", porque en medio de una discusión, o mejor dicho en el medio del intercambio de palabras... una enorme bola de nieve cayó encima de su naríz, claro, yo me reí, el sonrió, y el resto lo hicieron los demás copos de nieve que continuaron. Sin embargo enseguida me acostumbré, y fué como si nevara cada invierno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires... y eso no puede ser. ¿Por qué el asombro me dura tan poco?
La cuestión es que la nieve ayudó... cuando la última palabra de él se me estaba clavando como un puñal los inesperados copos de nieve empezaron a caer, los pastos se cubrieron de nieve, también los techos y los gatos, los autos y los cabellos... hermoso, todo cubierto entonces.... bueno, a veces está bien tapar, no? En verdad aún veo toooooooodo cubierto de nieve blanca, muy blanca, a pesar de oir a algunas personas que dicen: "no corazón, ya no hay nieve"...mmm yo sí que la veo, eh?
lunes, 9 de julio de 2007
despues no escuché mas nada

y entendí todo. Ya con las maletas en la cabeza, nos hicimos los dormidos. Antes tomamos un café instantáneo (nos encanta) creo que con un alfajor. Yo soñé con una señora muy gorda que me enseñaba como se hace el amor con un bello hombre. El soñó que todo era un sueño. Y casi sin despertar me habló otra vez de las mariposas, de los viajes, de las soberanas, de la tierra cuando se moja, de las mujeres que luchan en el barro... y allí se detuvo su relato. Supongo que imaginando como me vería yo misma en una lucha en bolas en el barro peleando por ganar no se que fantástico premio. Entreabriendo los ojitos lo ví, sus ojos tenían luz, mucha luz... eran casi señales desesperadas y me desperté. Le acaricié el cabello. Tomamos café instantáneo, que nos gusta mucho... y ya la luz no venía solo de sus ojos, entonces me tranquilicé.
Las mañanas aclaran lo que la noche oculta... eso que a la noche parece un mosntruo a la mañana es el canasto de la ropa sucia... bueno, para algunos la ropa sucia es un monstruo... para mí monstruos son otros, son esos que no existen y asustan.
Después no escuché mas nada, tal vez quedé sorda, tal vez él se quedó mudo, o quizás a ambos nos separa un angel celestial cual pared proptectora que defiende nuestras sensibles almas de las impulsivas palabras que salen de la boca y entran el el oído, sin ningún filtro.
Es la primera vez en la que siento que el silencio me sienta bien, el mío el de él.... el de todos.
Entonces lo besé, sin ruido. Solo lo besé.
martes, 3 de julio de 2007
Estamos hablando mucho por suerte y yo entre palabras pierdo otra vez el globo
... hoy le dije que ya no iba más, que las palabras son hermosas pero que la goma las borra. Que se que a ambos nos encanta el café instantáneo, que nos gusta comer a fuerta, la ropa indú, la tela rústica. Que ambos consideramos que las plazas son tristes, pero que igual vamos porque a los niños les gusta... Me dijo que bueno, que si dentro de la torta no se esconde nadie... que entonces la cortemos y la comamos... Le dije que bueno, que antes me gustaría algo salado y el me dijo que antes del amanecer resolveríamos parte de nuestra compleja vida... no se si le creí pero me acosté con la ilusión, de aunque sea soñar con una música de Bach, no muy fuerte, no muy melancólica, no muy suave... Mañana él me va a decir otra cosa y yo no sé.
sábado, 23 de junio de 2007
juego

Juego a que me escondo y no me ves
a que corro y no me alcanzás
a que mi mueca te da risa
Juego al lengua con lengua
a que salto más que vos
a que la pared es pido
juego a que no sabés nada
y yo te enseño como se hace
a que te enfermás y yo te curo
Ahora no juego más
¿Podrías guardar vos los juguetes?
(mi viejo texto 1996)
a que corro y no me alcanzás
a que mi mueca te da risa
Juego al lengua con lengua
a que salto más que vos
a que la pared es pido
juego a que no sabés nada
y yo te enseño como se hace
a que te enfermás y yo te curo
Ahora no juego más
¿Podrías guardar vos los juguetes?
(mi viejo texto 1996)
martes, 5 de junio de 2007
Parate de esperá

No de pararse, de ponerse de pié, sino de parar, frenar, paráte se dice. Paráte un poco. Perá. Sí, un ratito, hasta que se pase, dale? Porque desde hace unos días se me cayó el sistema y no se como levantarlo, no tiene forma ni peso, pero se cae. Perece mentira. Por eso... paráte que trato de agarrarlo y como una masa (imagino) blanda la llevo hasta la mesa, o hacia la mesada, o hacia mi pecho, o hacia el pasto... hacia donde sea que al juntar un sistema caído haya que volver a ponerlo. Cada cosa en su lugar.
Paráte que por ahora observo como se me cayó, y cuando se observa como se cae un sistema no se puede escribir un blog, ni se puede comer, ni nada.
Paráte y sentáte porque seguramente luego comience a pensar con que herramienta lo levanto.
Paráte otro cacho más que elija donde ponerlo... el lugar más seguro para que no vuelva a caer.
No se precisamente cuando podrá llevarme, porque nunca me pasó.... alguna que otra vez se me tropezó y amagó en el borde a caerse, pero nunca lo ví ahí tirado. Ahora entiendo cuando en una oficina pública no se puede hacer nada cuando el sistema se cae.
Paráte. Parece que escucho ruidos.
sábado, 19 de mayo de 2007
PROXIMAMENTE

No se pierda "Chupar un clavo 2".
La segunda parte de "Chupar un clavo 1"
Fragmentos de la Conferencia 2007 en Buenos Aires acerca de algunas costumbres que hoy ya no existen, que se perdieron pareciera, para siempre. Hablan personajes que saben. Gente que extraña chupar un clavo. Motivos por los cuales ya casi nadie chupa clavos.
Tiempo velóz y Clavos oxidados.
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