Como es costumbre en nuestra relación,
a la noche soltamos el globo y nos quedamos con las manos libres
para gesticular tranquilos, acariciarnos, masajearnos,
para cucharear el café instantáneo, para taparnos los oídos. Eso fué lo que hicimos.
Queríamos entonces, hablarnos
pero no así, escucharnos
Y si cada cual hubiera quedado contento con decirlo todo, hubiéramos saboreado un final felíz.
Pero pasó que, con los oídos tapados intenté leerle los labios. Leí sus labios.
Lo que su boca decía sin sonido era lo mismo que decía la mía en silencio.
Me puse a llorar. Durante un largo rato.
Quería la otra pieza del rompecabezas y sólo tenía el juego de los opuestos.
El globo estaba contra el techo, más allá no podía ir.
Quería algo que alivie el dolor y que no sea un ibuprofeno
martes, 30 de junio de 2009
lunes, 29 de junio de 2009
El aparato sirve para reproducir lo que ya está realizado
Pensaba en el aparato político, en la cuestión de poner play cuando querés ver algo, en la posibilidad de apretar pausa si querés ir al baño o prepararte un te, de la maravillosa opción de poder poner stop(en todos los casos estos botones suenan extranjeros)
Pensaba que en definitiva, si el aparato es original, no funciona una película "trucha". Pero que por otro lado, si el aparato no anda no anda.
Que si el lector se rompe, en la mayoría de los casos, es mejor cambiar de aparato.
Sentirse con el control, es sentirse con el poder.
De adelantar si no te gusta una escena
De retroceder si te encariñaste con una imágen
De detener la escena en la fotografía que mas te gusta
De detener la escena donde menos te gusta para taparte los ojos, o para entender mejor
De poner otro idioma si querés no entender nada
Tener el control remoto, el más antiguo de los controles, la más remota idea...
Pensaba, ya llegando a la escuela donde votaría, que de ninguna manera me acomodaría en un buen sillón a ver como se ve la película.
Que en este caso me había tocado un papel que cumplir, un rol... de una sola Película, esta.
La que se está rodando, sin parar, sin detener, en la que si te olvidaste la letra, tenés que buscar la manera de seguir con el texto, en la que, a pesar que la dramaturgia se distorcione, hay que intentar volver al libreto Original.
No es necesario el aparto para adelantar la película, para ve el final.
Sí, voté.
No tuve que escupir el sobre porque había pegamento.
Gracias
miércoles, 24 de junio de 2009
a la distancia justa

a veinte metros de las hamacas había una señora
de cabello claro, petisa y muy gorda
que en el momento del golpe, dibujó la secuencia de la hamaca
el desmayo, los árboles, la pareja que se besaba, la arena y cada grano,
el viento, un aeroplano, el campanario, la casa verde, el vendedor de pochoclo, la viejita y el carro, la mano con el termo, la boca con las palabras, la poesía de la memoria de una niña, la salud del equilibrista, la brisa, una mochila con ruedas y una patineta, el hombre sin lentes, el tobogán y la sombra, las medias y el perrito.
la señora dijo que no era una artista
luego todos salimos de su papel
martes, 23 de junio de 2009
Un motivo de artista
Ya lo sé, todo el mundo se lo pregunta. En verdad son dos interrogantes:
Uno se trata de saber que serie de eventos llevaron al artista a querer ver el sol, y el otro intenta descubrir por que decide reemplazar la sangre por el óleo.
López lo sabe porque aquella noche de inauguracióny subsidio de Malbec, él se lo dijo al oído muy despacito (porque López había bebido mucho y le costaba entender)
Caminaba con la marca en el cuello, una línea que le daba la vuelta, como un collar de mascota triste, buscando el fondo del vacío negro, minuciosamente.
Se sentó un rato en un banco de la Plaza Flores, sabiendo que observar la fachada de la iglesia lo enojaría y lo llevaría luego, a una reflexión finita que acabaría en la apocalipsis de la sociedad, en el colectivo lleno de gente con las ventanas cerradas, en su madre gritandole en el oído, en los gobernantes tomando clases de actuación.
Sumó, sumó, y cuando ya andaba por el signo "igual a " se levantó, como siempre y caminó rápido. Ya tenía la idea de su próxima obra en la cabeza, junto con la enorme cantidad de penosas situaciones, en todos los idiomas, en un solo color: negro agujero.
Tenía que llegar rápido a la tela en blanco, encender el cigarrillo, llenar el vaso, y empezar a plasmar sus ideas como patadas a la pared, como martillasos en el hueso.
Pero cuando estaba atravesando la plaza, una hamaca de madera hizo centro en su cabeza
y lo volteó.
Cabeza arriba sobre la arena mirando el cielo terminó
el niño llorando se acercó y un beso le dió
cuando su vista abandonó las nubes dejó de ver
atados a una estrella ahorcados de papel
y se detuvo en el sol
que lo abrazó y alivió su dolor
el de cabeza, el de su corazón
olvidó el vacío negro y sonrió
Uno se trata de saber que serie de eventos llevaron al artista a querer ver el sol, y el otro intenta descubrir por que decide reemplazar la sangre por el óleo.
López lo sabe porque aquella noche de inauguracióny subsidio de Malbec, él se lo dijo al oído muy despacito (porque López había bebido mucho y le costaba entender)
Caminaba con la marca en el cuello, una línea que le daba la vuelta, como un collar de mascota triste, buscando el fondo del vacío negro, minuciosamente.
Se sentó un rato en un banco de la Plaza Flores, sabiendo que observar la fachada de la iglesia lo enojaría y lo llevaría luego, a una reflexión finita que acabaría en la apocalipsis de la sociedad, en el colectivo lleno de gente con las ventanas cerradas, en su madre gritandole en el oído, en los gobernantes tomando clases de actuación.
Sumó, sumó, y cuando ya andaba por el signo "igual a " se levantó, como siempre y caminó rápido. Ya tenía la idea de su próxima obra en la cabeza, junto con la enorme cantidad de penosas situaciones, en todos los idiomas, en un solo color: negro agujero.
Tenía que llegar rápido a la tela en blanco, encender el cigarrillo, llenar el vaso, y empezar a plasmar sus ideas como patadas a la pared, como martillasos en el hueso.
Pero cuando estaba atravesando la plaza, una hamaca de madera hizo centro en su cabeza
y lo volteó.
Cabeza arriba sobre la arena mirando el cielo terminó
el niño llorando se acercó y un beso le dió
cuando su vista abandonó las nubes dejó de ver
atados a una estrella ahorcados de papel
y se detuvo en el sol
que lo abrazó y alivió su dolor
el de cabeza, el de su corazón
olvidó el vacío negro y sonrió
lunes, 22 de junio de 2009
La Obra ganadora
La obra ganadora fué la que el artista creó en el momento en que la soga le quemaba el cuello,
y trataba de una serie de chispas que salían de la tela, que a su vez olía a sangre y dejaba ver unos vacíos negros todos, y del otro lado, nada.
El jurado impactado y compactado en un paquete de tanta tristeza, entre copa de vino y canapé, acordó luego de unos minutos de exposición de ideas que dicha obra era la ganadora.
Entonces con los tapados negros y los lentes de cerca nombraron al artista realizador y le ofrecieron un pase gratis para otro montón de traumas, des-amores y tristezas que le generarían otra creación artística...................... Un suicidio, digo... un subsidio.
Al parecer, el artista aún no realizó otra producción porque dice que no puede usar un vacío que no es original, y una serie de eventos lo llevaron, de a poco, a querer ver el sol y recostarse a contar las estrellas por la noche.
Las mejores galerías de este país y de muchos otros esperan ansiosas y muertas de pena,
la llegada de la próxima obra que dicen: "dará que hablar y llorar"
Sin embargo, algunas fuentes aseguran que el artista se pasea sonriendo por el barrio y ya muy pocos logran reconocerlo. Se sospecha y luego se sostiene que el premio lo donó a la A.P.A.A.A.A, para el estudio de la evolución de los vacíos poco claros.
Igualmente se sabe, que aquella noche, una vez terminados los vinos y aún con el premio en la mano, le dijo a Lopez algo en el oído.
sábado, 13 de junio de 2009
seguir de largo
Ella tenía 16 años, y no recuerda ese episodio, ese suceso en esa tarde.En el barrio de Caballito, en la calle Cucha Cucha, salía de su entrenamiento de natación pensando en una pronta elección entre la vida bajo el agua o la música del aire y los bailes. Entre una tarde llena de besos o seis mil metros superándose en tiempo cada vez.
Caminaba con el cabello húmedo, aún con aroma a cloro y la piel seca. Era septiembre.
De golpe, el golpe. Fuerte. Pum!
Ella mira el auto y el perro. El primero sigue cual basura en el carburador, el segundo corre hasta caer a dos metros de ella.
En el mismo momento el dueño del perro cruza la calle, un chico. Tal vez entre ella, él y el perro sumaban 32 años, no se.
¡Que hago, que hago, no, no, no! gritaba él, sin mirar a ella.
Te ayudo, te ayudo, le decía ella, no te preocupes.
¡Que hijo de puta, como puede ser, y no frenó! gritaba él.
Ella lo miraba, pero parece que no era visible frente al chico, sin embargo, la seguía.
Entonces alzó al animalito en brazos, cruzó la calle, le dijo al dueño del perro que pare ese taxi que venía por la calle.
En un momento el le dijo que no tenía plata, ella le dijo que no se preocupe, que su mamá le daba diez pesos por día para ir al club y justo no se había comprado ni una bebida.
Ella intentó recordar donde se encotraba la veterinaria más cercana, pero su memoria visual solo recordaba por su cartel azul y blanco (atentos señaléticos) aquella de la avenida Nazca y la vía. Así que ese destino le indicó al chofer.
Para ese entonces se enteró de varias cositas:
el perro se llamaba Lucas
su remera estaba empapada de sangre
el chico miraba por la ventanilla
el siento estaba manchado también,
Lucas perdía sangre por la boca, por las orejas, y tal vez por la naríz
el chico se había quitado la gorra y tenía el cabello castaño
Respiraba profundo para no llorar y apuraba el taxi con la mente, es decir imaginando que todo saldría bien, que su elección había sido la correcta, hasta se imaginó comprando un par de gatos siameses... pero así y todo, los semásforos estaban más lentos y Lucas no largaba aire.
Así, puso su mano en el lomo del perro y nada pasaba. Puso su mano en los orificios de la naríz del animal y npo salía aire. El perro ya había muerto.
Llegaron a la veterinaria, con el dinero justo, ella entregó al animalito, saludó al chico y caminando regresó a su casa. Luego estuvo triste, pero a nadie contó el episodio.
Al día siguiente, al no tener teléfono, fué hasta la veterinaria para ver como estaba el perrito.
Un señor la atendió y claro, le dijo que el animal ya había llegado muerto.
Así que ella ese día entrenó en la pileta.
Como siempre salió con el cabello húmedo y aroma a cloro, con la piel seca, con la mirada perdida para no estar atenta.
Continuó sin parar, como el auto luego del golpe.
y seguir de largo no es ir otra vez con un vestido hasta los tobillos
lunes, 1 de junio de 2009
Costura

Hilé fino cuando el tiempo me manoteaba el cabello en la avenida
y me caí tropezando con los pensamientos que solitos bajaban de mi cabeza
Luego de haber diseñado mi vestuario íntegro sin costura y "al velcro"
no volví a dar puntada sin hilo,
y aún plancho mi primer camisa
Mis gatos siempre jugaron con los ovillos
los que trato de desenredar
de buscar la punta
para rehacer un ovillo ordenado
para hilar fino y no dar puntada sin hilo
Felíz Cumpleaños MUM
miércoles, 20 de mayo de 2009
de tanta agua

lo fastidié de tanto llorar
llené de agua la casa
por eso, los que no sabían, tuvieron que aprender a nadar
y los que sabíamos, pensamos que estilo inventar
y sí, de tanta agua,
ya no sabe si camino sobre ella
o buceo, o simplemente floto
Tuve que inventar una suerte de tapón,
para desagotar la casa de vez en cuando
propuse, para no vivir en traje de buceo
estar de la cintura para abajo en traje de baño y ojotas
y arriba con ropa de calle
Cuando la lana de tu saco se humedezca
yo, saco el tapón, le dije.
martes, 19 de mayo de 2009
La miro ese día
¿Y para que querría una planta que me da una bellísima flor que solo dura un día?
Una vez, una de las niñeras que pasaron por mi hogar me regaló un yuyo.
... Ay, otro más, dije yo para mis adentros (cuando digo mis adentros, quiero decir que en voz baja, se va corriendo la bola por mi interior hasta que todos mis órganos se enteran, por eso es que cuando digo para mis adentros en general, luego me siento descompuesta)
Así fué que el yuyo creció, como todos mis yuyos de la escalera, mucho.
Luego, de la punta de cada rama de pasto de la planta, salió una especie de fruto, que si caía en tierra, al poco tiempo nacía una nueva prima del yuyo...
Y así, una mañana con los ojos apenas abiertos, estaba saliendo a comprar leche, y a tres pasos de la planta me detuve:
una flor increíblemente hermosa había salido.
Al día siguiente, intenté mostrarle la flor (a él, claro), y ya no estaba.
Resultó que la flor solo vive en esta vida un día. Ni mas ni menos.
Hice de todo, hasta me quedé mirando en una posta con la vecina de la casa rosa.
Y nada.
No se, si bien no la busqué, ella llegó a mi escalera
y a mí me gusta verla, aunque sea...
ese día.
Una vez, una de las niñeras que pasaron por mi hogar me regaló un yuyo.
... Ay, otro más, dije yo para mis adentros (cuando digo mis adentros, quiero decir que en voz baja, se va corriendo la bola por mi interior hasta que todos mis órganos se enteran, por eso es que cuando digo para mis adentros en general, luego me siento descompuesta)
Así fué que el yuyo creció, como todos mis yuyos de la escalera, mucho.
Luego, de la punta de cada rama de pasto de la planta, salió una especie de fruto, que si caía en tierra, al poco tiempo nacía una nueva prima del yuyo...
Y así, una mañana con los ojos apenas abiertos, estaba saliendo a comprar leche, y a tres pasos de la planta me detuve:
una flor increíblemente hermosa había salido.
Al día siguiente, intenté mostrarle la flor (a él, claro), y ya no estaba.
Resultó que la flor solo vive en esta vida un día. Ni mas ni menos.
Hice de todo, hasta me quedé mirando en una posta con la vecina de la casa rosa.
Y nada.
No se, si bien no la busqué, ella llegó a mi escalera
y a mí me gusta verla, aunque sea...
ese día.
miércoles, 13 de mayo de 2009
El día en el que nos conocimos no llovía, le dije sonriendo
El día en el que nos conocimos era de noche, me dijo
Sí, recuerdo... recuerdo que desde tu auto la luna se veía espléndida, nunca había visto el cielo así... una y otra vez, mientras vos me hablabas y mirabas mi boca, yo no dejaba de observar esa luna... le dije.
Bueno, yo no recuerdo el cielo de esa noche, pero fué maravilloso, me dijo mientras tomaba las llaves del auto (el mismo auto) y encaraba la puerta de salida.
Beso, chau.
La otra parte él ya la sabe:
A los pocos días del primer encuentro fuimos al circo, a la carpa que estaba junto al río, y como hacía calor, bajé el vidrio de la ventanilla.... y ví que el color del paisaje cambiaba porque eran polarizados
Allí estaba la diferencia
La misma
El día en el que nos conocimos era de noche, me dijo
Sí, recuerdo... recuerdo que desde tu auto la luna se veía espléndida, nunca había visto el cielo así... una y otra vez, mientras vos me hablabas y mirabas mi boca, yo no dejaba de observar esa luna... le dije.
Bueno, yo no recuerdo el cielo de esa noche, pero fué maravilloso, me dijo mientras tomaba las llaves del auto (el mismo auto) y encaraba la puerta de salida.
Beso, chau.
La otra parte él ya la sabe:
A los pocos días del primer encuentro fuimos al circo, a la carpa que estaba junto al río, y como hacía calor, bajé el vidrio de la ventanilla.... y ví que el color del paisaje cambiaba porque eran polarizados
Allí estaba la diferencia
La misma
miércoles, 29 de abril de 2009
prioridad, urgencia... y lo que se pueda
Ah, bueno...
Al llegar a casa, Loreley se encontrò que no tenìa luz. Primero, retò a cada uno de sus hijos varones que su vida junto a Máximo les había regalado, hace unos años atrás, donde a pesar del calor se podía tomar agua.
Comprobó, encendiendo cada lámpara de la casa, que todas se habían quemado.
Luego todo le que hizo fue casi correcto:
antes que se vaya el último rayito de luz natural, encendió siete velas, que distribuyó en los diferentes ambientes lejos de cortinas voladoras y de papeles inquietos
Mientras tanto calzaba a los niños y decía cosas como: será posible!!! Porqué así, de golpe!!! Porqué a mí!!!! buaaaaaaaaaaaa (lloraba contenidamente, lo que pasa es que no se contener el "bua" sin agregar sonido. Proximamente irà el audio de mi relato)
Los niños calmos frente a la inestabilidad de su madre y a la oscuridad reinante, en el molde como vulgarmente se dice, escuchaban las indicaiones de su madre:
vamos a ir a comprar lamparitas, se han quemado todas juntas, estamos a oscuras, no puedo prepararles la cena, no puedo leer, no puedo saber si debo comprar algo...
uno de los niños, el del medio le dijo que le parecìa raro, pero no pudo terminar su pensamiento porque la madre lo apurò para salir, para caminar más rápido, para crecer de golpe en una situación donde solo hay que ser adultos.
Caminaron un largo rato porque necesitaba casi diez lamparitas y el almacén de la esquina solo tenía tres, así que debió completar la compra en otros comercios.
Al regresar a su casa, Loreley llorò sin saber el motivo, ya abriendo la puerta sus lágrimas caían sin parar, casi era un arroyo de cachete.
Al parecer, observó que toda la cuadra estaba sin luz.
Ella se diò cuenta que a veces sucede que la prioridad impulsiva lleva a una doble fatiga
hay una segunda parte de Loreley, pero ahora no tngo tiempo
Al llegar a casa, Loreley se encontrò que no tenìa luz. Primero, retò a cada uno de sus hijos varones que su vida junto a Máximo les había regalado, hace unos años atrás, donde a pesar del calor se podía tomar agua.
Comprobó, encendiendo cada lámpara de la casa, que todas se habían quemado.
Luego todo le que hizo fue casi correcto:
antes que se vaya el último rayito de luz natural, encendió siete velas, que distribuyó en los diferentes ambientes lejos de cortinas voladoras y de papeles inquietos
Mientras tanto calzaba a los niños y decía cosas como: será posible!!! Porqué así, de golpe!!! Porqué a mí!!!! buaaaaaaaaaaaa (lloraba contenidamente, lo que pasa es que no se contener el "bua" sin agregar sonido. Proximamente irà el audio de mi relato)
Los niños calmos frente a la inestabilidad de su madre y a la oscuridad reinante, en el molde como vulgarmente se dice, escuchaban las indicaiones de su madre:
vamos a ir a comprar lamparitas, se han quemado todas juntas, estamos a oscuras, no puedo prepararles la cena, no puedo leer, no puedo saber si debo comprar algo...
uno de los niños, el del medio le dijo que le parecìa raro, pero no pudo terminar su pensamiento porque la madre lo apurò para salir, para caminar más rápido, para crecer de golpe en una situación donde solo hay que ser adultos.
Caminaron un largo rato porque necesitaba casi diez lamparitas y el almacén de la esquina solo tenía tres, así que debió completar la compra en otros comercios.
Al regresar a su casa, Loreley llorò sin saber el motivo, ya abriendo la puerta sus lágrimas caían sin parar, casi era un arroyo de cachete.
Al parecer, observó que toda la cuadra estaba sin luz.
Ella se diò cuenta que a veces sucede que la prioridad impulsiva lleva a una doble fatiga
hay una segunda parte de Loreley, pero ahora no tngo tiempo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
YO NO TUVE UN POTRILLO
YO NO TUVE UN POTRILLO yo no tuve un potrillo no pude verlo crecer en el campo al descuido de los eclipses y de los huesos a su galope mi ...
-
miro el cerezo en el paisaje de aquella película me gustaría mucho olerlo como a mi me gusta oler pasando la mejilla sob...
-
la herida en cambio tiene, aquí en mi cuerpo, una pequeña forma hundida fue lastimar es cicatriz su nombre eligió el mio para que yo me lla...