Lloró tanto cuando vió que sus hijos no se le parecían
cada rincón juntó sus lágrimas y se hicieron, en esos charcos, mosquitos
y con esa preocupación pudo olvidar el origen de su tristeza
la verdadera causa de sus heridas y picaduras
Los rostros de los niños crecieronigual que los álamos, el naranjo y el potusbellos y con luz en las sonrisaslindos, inocentes de rollo del tiempo que se pierdeciegos del vaso vacíoy
ya no pudo quitarse más nada
tampoco agregarse
Sucedió que un día reflejó en el espejo,
una silueta de melancolía,
arrugada, triste, caída, apagada
y creyó en el botox y los implantes
más que en la luna,
para entregarse
a babosas siestas de anestesia
en la que cuchillos y tenedores hacían su trabajo de cirujanos
así un poco de este lado y otro poco de aquí
reemplazó un cacho de cachete triste por un pómulo reluciente
dos centímetros de arrugas por tela de avión
Así que lloró tanto al ver que sus hijos no se le parecían
al ver que solo su rostro la pasaba lindo
al tener que esforzarse tanto en entender que le decía su cara...
Por suerte, los niños, siempre se parecieron a la LunaY ahora tiene ronchas en todo el cuerpomenos en su rostroporque los mosquitos no pican en plástico