jueves, 20 de marzo de 2025

el potencial de la herida

o secando al sol

o aquí con mis manos muralla 

para que no todo se derrame

hurgando hasta quitar la infección

o vendiendo gasas en la frontera

sin idioma

o en creyente sanación

con un rezo de queja

apenas soplando

vírgenes y santos


o


aquí ignorando, presente afiebrado,

me preocupo por el hilo de sangre

que me sigue


será de otros

porque parece que no duele

(a mí 

no me duele,

digo,)


caminando hacia atrás 

ajada la camisa

la bala

la pala

veo que agonizan

mis propias partes

mientras los otros

duermen tal vez


la luz atraviesa

me hace un túnel

un ojo

un tranvía


voy a esconder allí

un poco de tierra y unas semillas

yo también

debo estar soñando

rendida sobre la hierba

o sobre una alfombra

tomada de la baranda,

con las manos sobre la mesada de la cocina



lavando todo mi cuerpo

porque no encuentro 

la marca

y estoy herida


viernes, 7 de marzo de 2025

esa intensa marea,

manía de agua mía,

de nadarlo al mar

entero, sin descanso

para que siempre exista

con o sin los pequeños barcos

que nadie nunca ha visto conmigo


después de todo

desde esta orilla

tiburón y exhausta

sirena de risa

insolada y sedienta

déjame decirte:

araucaria

páramo

estepa

amor

todas cosas de la tierra

querida

no te lee

no te lee

sabe leer 

pero no te lee


sos la vocal

que se come la intención

y el hambre


no seas indiferente a la piedad

que las letras a los gritos piden

no sos misa ni evangelio,

pero te están rezando para que concedas algo,

para que escribas menos


quieren descansar sobre el espacio


no te lee

sabe leer

pero no te lee

porque la última vez

le mojaste los ojos con el mar

y ardieron de sal

martes, 25 de febrero de 2025

lo ajeno

el milagro de los pájaros
no es el vuelo



dice el ladrón
que para enamorar
o eclipsar,
hay que disociar el tacto de la vista
hurgar entre la ropa
con la mirada sobre la nuca

encontrar sin pretensión
el corazón entre las estrellas,
y robarlo 
 

de cualquier modo, pasa rápido

el pavor humano es,

una vieja locomotora


soy un robusto maquinista

que hendido se abre sobre el paisaje


la mancha del kilómetro setenta y cinco

es una pena o una casita?


soy suficientemente fuerte,

mi terraplén,

para ambas respuestas

sudestada

 bajar a cazar y atraparme

reconocerme antes del fuego,
el hambre de la soledad

sudestada, vine aquí, entre la vegetación
pensé en describir al colibrí amargo
de mi poema aquel,
el del buche,
no pude,
pues solo quise pasarle la lengua
a favor de su pelaje
me agazapé, felina
y esperé

otro, alguien, sujeto de pluma, esboza:
su pecho al ras de la tierra
los codos y las piernas en flexión
muerta parece de miedo
porque respira,
no emite sonido,
ni el viento alcanza a mover su cabello
como si lo hubiera perdido recién TODO
como si se hubiera dedicado ENTERA
y ahora se dejara alcanzar
por la primera fiera
que la huela
como si la hubieran deseado estatua
inerte o fecunda
para muerta, está incómoda


el colibrí no está visible desde otros ángulos
y nadie quiere moverse,
la objetividad
sería un escándalo

hospital / maría magdalena

trastorno


levante la mano el síndrome

que persiste camuflado de síntoma

sobre la patología de base

que tire la primera piedra

de bronca a la nada


a ver que grito sale del fantasma

el potencial de la herida

o secando al sol o aquí con mis manos muralla  para que no todo se derrame hurgando hasta quitar la infección o vendiendo gasas en la fronte...