domingo, 28 de mayo de 2017

las manos llenas son un paracaídas

mis dos manos llenas de todos los kilos de cielo que me alcancen, Sr. por favor

no sé si hubiera querido todo el cielo para mí, pero sí el cuenco de mis palmas completo
y patinar sobre la enorme nube que deja la falta de fé de quienes no saben en que creer aún
el asfalto de los pequeños que no conocen la mentira, flota entre la hipocresía y el mantel

con la soga al cuello durante ocho veranos, hasta mis tetas y a modo de aguinaldo la pubertad
me borró la marca y me regaló el primer incómodo corpiño
(prefería la transparencia de mi piel
pero eso no es falta de aire,
es un concepto bíblico)

el asombro me ha dejado la boca de niña abierta y entonces solo recuerdo mis palabras dichas:
sé como se hace. pido un ratito:
en la espera del otro es donde dejo ciega, mi vida:
tenéme esta muñeca hermano
(de donde sea podés tomarla)

hubieras grabado las palabras en el collar,
una vocal por perla
una perla por amígdala
una gárgara en el aire mi deseo
juguemos lo que dure la caída
amasemos la infancia apretando los dientes de leche
total... solo quiero mis dos manos llenas de todos los kilos de cielo que me alcancen, Sr. por favor,

bajo escalera, menos de tres metros, la altura de los puentes
y no quiso mi peso que así sea, canjeando la posibilidad por el orden del amén
y desde las baldosas del patio de Artigas es que me quedo sacudiendo mi cabeza
para lograr hacer foco en la punta de mis zapatillas

Nadie ha ganado, nadie ha perdido
me metí el dedo en la naríz bajo el reinado de mi abuela,
casi ha triunfado la revolución
y a partir de allí, tuve mis manos llenas de:
bolitas de vidrio
papeles de pañuelos
agua
espuma de jabón
continentes
mi propio peso
presentes
gritos callados

y de pétalos que no tuve, no escribo nada

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