viernes, 30 de diciembre de 2016

personalizar las cejas trae espuma

la hija de los marineros lleva los nudos aprendidos
la tibieza de las corridas sobre las maderas, descalza
la proa la popa el carajo

los celos por las orcas 
y la huella invisible 
de su mano sobre el agua
como nunca haber pasado

ancla mata astilla mata todo

la hija de los marineros fuertes como algunos dioses
respira el aire que de lleno se le mete en la boca

el medio del mar acuna la inquietud 
y en cada aleteo de cualquier pez
se levanta la disculpa de la existencia

ancla mata astilla mata todo

el estribor marchita el horizonte 
si aprende a hablar en todas las sales
será especialista en yodo

dar las vueltas al barco mientras se avanza no es un desafío
es el universo copiando su sistema una y otra vez sobre el agua
ganarle al tiempo para que los grados justifiquen los días

el timón está prohibido
para preservar su aparente posibilidad
de maniobrar océanos
se ríe la hija de los marineros fuertes como algunos dioses
y dibuja gaviotas para que asomen orillas

las especies tienen agarrado el día y cuando se duermen lo sueltan
de esa manera la noche hace lo suyo con sus ojos cerrados
cada amanecer se aparece insistente por deseos fervientes
y así transcurre la infancia de la hija de los marineros
en anarquía muscular y esperanza de arena
todos le cantan a la vez diversas canciones
de la fuerza de amarrar estados en todos los idiomas

lejos de acunarla, observa mareada al borde de su falda
reconoce que es un dichoso pezpunte, claro
entonces junta el sudor de sus padres en una botella
se lanza atravesando la superficie como cristal 
y en la profundidad que es otro tiempo
otro tatuaje y otro cantar
no divisa nada

ancla mata astilla mata todo