viernes, 21 de mayo de 2010

Se estaba yendo

Se estaba yendo
y como siempre
evitando tironearlo de la manga
lo llamó
"¿Amor?"
"¿Que?"
"Nada, nada..."

Abrazaron sus oídos
el aire tibio
tranqulizaba oir la presencia
aunque estuviera abriendo la puerta

Salvavidas

Escribo en un salvavidas
historias circulares, que empiezan y casi no terminan
porque salva-vidas
aunque deban morirse

Esa es la ventaja de escribir
sobre grandes profundidades
y la pena de no lograr tocar el fondo
jamás

Siempre se están salvando
las palabras, a lo sumo se borronean
con la sal del mar
pero se vuelven a plasmar
sobre Salvador Naranja

¡Victoriosos los cuentos
que por algún motivo,
no saben nadar!

viernes, 14 de mayo de 2010

Parada

¿Cuántas cuadras tiene el tramo de la última parada del colectivo?
Porque me levanté del asiento con tiempo,
como siempre,
pero llegué a la puerta, toqué el timbre
y aún estoy aquí.

Sin volver a pasar por las mismas esquinas
parecieran agregarse metros de a cien,
con casas y negocios nuevos
gente de mi memoria cruzan por mitad de la calle
y ya debiera bajar,
si no fuera que al igual que el transporte
avanza la última parada

Y la ansiedad de no llegar en tiempo y forma
al destino que siempre cumplo sin demoras
se extiende dentro mío
en un viaje también
que vaya otro a saber
si también alguien más se quiere bajar

lunes, 10 de mayo de 2010

Hoy no te conviene

No te juntes conmigo hoy
tengo el perímetro de mí todo electrificado
y la sangre caliente cuando la bombea mi cabeza
Este… es ese día


Planificá otra cosa sobre la marcha
para atestiguar otra sonrisa

Si en la canasta ya tenés la pala,
plantá el árbol… si querés
pero solo con tus manos
Y si deseás… dedicále una raíz a las mías
que hoy no pueden tocar la tierra


Llenáte de luz
que la oscuridad es vacío lleno de negro


No te juntes conmigo hoy
que no puedo abrazarte
ni vos podés hacerlo…

Si los accidentes pueden evitarse
para que chamullar a la luna

viernes, 7 de mayo de 2010

Desprolijo



quitó apresto al silencio
y se fue de boca
tomó prestado un yeso
para todo el cuerpo
y rodó por una avenida
en bajada, Callao hasta el fondo



Finalizó el viaje
sin palabra alguna
donde estaba la antigua Montaña Rusa
y el laberinto del terror