lunes, 19 de mayo de 2008

estoy trabajando

para reparar el daño que ha sufrido mi computadora
por eso, y porque no puedo resolver infinidad de otras cuestiones, es que no puedo continuar entrando... en este espacio virtual o a esta estanterìa desprolija
estoy trabajando porque me han obsequiado cantidad de viruses de diversas especies que hacen a que hoy, no pueda ni moverme con tanto regalo.... al final, el que mucho aprieta ahoga nomàs.
Eso, mas el señor que volò con los globos, màs la humedad del living (que para el que ama mi living, pues verà que el amor tiene cara descascarada y poco de minimalismo...) màs la cena que no puedo preparar, màs el arduo y el trabajo, en fin... se sumaron cosas que no son nùmeros solamente.... bueno sì, èl, que me dice que el acento al revès no queda bien ni siquiera sabiendo que el teclado anda mal. El, que respira profundo una sola vez, con ese aire me cuenta sus ùlitmos tres dìas y con el poquito de aire que le queda dice adiòs y me sopla el flequillo......
El hombre religioso que se elevò en globos me llenò de reflexiones y tambièn se me pinchò un globito con respuestas......
Por eso es que estoy trabajando para recuperar este espacio y o para continuar escribiendo en hojitas borrador.....
Gracias por todo, de corazòn

sábado, 3 de mayo de 2008

Un pin por su trabajo


En su primer día, peinado y perfumado llegó a su trabajo, con las herramientas brillantes en sus manos. Fué recibido correctamente. Balbuceó: manos a la obra.


El tiempo fué transcurriendo entre pinzas, almuerzos de pié, notas y observaciones al pié, café y pocas horas de sueño.

Nunca se preguntó nada al respecto. De vez en cuando lloraba al lavarse los dientes por la mañana, pero ya en el úlitmo buche comenzaba a pensar en el tiempo y la llegada tarde. Seguir llorando era impensable.


Atravesó puertas de vidrio, bajó corriendo escaleras mecánicas que igualmente bajaban y corrió pasillos en los que las paredes se achicaban rápidamente. Pisó charcos profundos en días de lluvia, remó en espesas aguas, puso una mejilla, luego la otra y después un cachete de la cola...

Se sentó sin pararse, alcanzando el picaporte girando en la silla con ruedas. Puso la foto de su familia en el escritorio pero no tuvo tiempo de mirarla.

Y claro, pronto, el jefe, le otorgó la primer estrella del trabajo: un pin (prendedor) que va directamente pinchado en la piel.


"Pruebas de fuego", "hacete de abajo", "escalar", "trepar", eran palabras que comenzaba a oir en cuanto fichaba.

Pruebas de fuego para llegar a la mitad de la vida incendiado y pasar la otra mitad curando las heridas.

Hacete de abajo, no importa tu capacidad ni tu talento, menos tu mirada. Hacete de abajo porque el jefe que te contrató aún lucha con los monstruos que lo contrataron en el pasado, en sueños calurosos, y siempre se despierta con una bota de cuero en la cabeza.

Escalar y trepar en las montañas es maravilloso.


Luego de un tiempo, llegó a obtener alrededor de cien prendedores de diversos diseños en honor a su correcto trabajo (sumaban ciento un pin con el de Los Ramones, pero ese se abrochaba en la ropa y lo usaba poco) y esto le ocasionó una gravísima infección generalizada que terminó con su vida.


El espejo del baño no pudo reflejar su espíritu inquieto y sus herramientas no brillaban tanto