lunes, 24 de marzo de 2008

que tristeza

Varios minutos de silencio en este triste día. Creo se sumaron tantos minutos de silencio juntos, que hace horas estoy llorando sin hablar. Delfina, nuestra amada gata familiar, murió hace un rato.
La verdad es que me invadió una enorme tristeza. Veinticuatro de marzo del dos mil ocho.

Dicen que escribir a veces es terapeutico y eso es lo que busco expresándome hoy acá. Como si no me faltaran ya demasiadas respuestas acerca de la muerte y de la existencialidad.
No murió de vieja.
No murió en una batalla ni en un accidente.
Murió sorpresivamente,
ya cuando casi no podía respirar lo manifestó, sin darme tiempo a revertir nada.
Veterinaria, oxígeno y nada.
Nada de nada.
Como siempre: lo que uno podría haber evitado, el abrazo que no se dió, el mimo sanador, y en realidad un vacío que ojalá no sea solo eso. Ojalá esté en paz. Ojalá. Ojalá...

Delfi (o gato Cortazariano, como decía mi cuñada con razón):
si leés este post (porque quien sabe allá donde estás los gatos leen) y si no lo leés también:

te quiero... y tal vez, te busque en la luna

jueves, 20 de marzo de 2008

Una tarde del dos mil ocho un niño se pierde en la plaza de mi barrio. Una madre desesperada comienza a gritar su nombre y todos comenzamos a mirar alrededor. Sin conocer el rostro, todos estamos buscando a alguien.

una sensación de vacío
la plaza ya no era una plaza
las personas eran gente por todos lados
los juegos no eran para jugar
las bellas sombras de los árboles iluminados por el sol eran monstruos

no se oían risas
solo gritos lejanos
la transformación en segundos: oscuridad de día

Ni siquiera había pasado un minuto, creo, cuando el niño aparece de la mano de una abuela que estaba a metros, alimentando palomas
sólo un susto

nací en el año 1975 y mis recuerdos aparecen tímidos en el año 1982
sin embargo siento haber jugado en plazas que no eran plazas y no había "sólo sustos"
sin el recuerdo y con la sensación de un vacío esos años habrán pasado entonces

es parte de mi memoria


Memoria para Construir

La pasta del domingo: clonazepan


El clonazepán pertenece al grupo de las benzodiazepinas, actúa sobre el sistema nervioso central como hipnosedativo, antiansioso, anticonvulsivante y miorrelajante.1,2 Posee potente acción antiepiléptica,1 acción tranquilizante manifestada por disminución de la actividad motora, ataxia, supresión de las respuestas incondicionadas de fuga y las respuestas condicionadas de evitación, así como relajación muscular.3 Su modo de acción es inhibir la propagación de las descargas cerebrales desde la zona epileptógena a las regiones corticales.1 La absorción oral es rápida y aparece en sangre a los pocos minutos; la concentración plasmática alcanza el máximo entre 2 a 3 h.2 ... Bueno, deme seis.


La pasta del domingo resultó algo incómoda. En verdad muy molesta. Extremadamente emocional. Demasiado salada.

Ñoquis al filetto, tan ricos para desperdiciar en una digestión llena de curvas provocada por un revoleo de palabras puntiagudas como romeros que se clavaban en las paredes del intestino, obstaculizando el turístico recorrido que podría haber sido...
Podría haber sido un hermoso almuerzo a la sombra de una sombrilla en el jardín de mamá, pero no lo fué.

Comensal primero, aburrido, relajado y con unas copas de vino tinto arroja opiniones que rebotan en la mesa, pican y en vez de caer al pasto o diluírse en el aire, se detienen salpicando con filetto a demás comensales. Comensal segundo, enfurece pero intenta continuar en la mesa, observar el plato lo ayuda a mantener un eje. (técnica demasiado corta, es mejor contar flores o lo que haya en cantidad) Comensal tercero intenta limpiar las gotas de salsa con una servilleta de papel pero observa que es casi toda la fuente la que está por derramarse. Comensales cuarto y quinto se tironean el único tenedor que parece ser peligroso, delante y por arriba de los vasos, las botellas, los platos, las cucharas, las miradas... ya con la añoranza de un almuerzo en paz y con el recuerdo o deja vú del mismo. Comensal sexto se replantea algunas cuestiones subjetivas de la posibilidad de una objetividad de un domingo al mediodía.

Comensal primero no logra detener la fuente de salsa que segundos antes arrojó al aire.
Una fuente que los demás intentan manotear y lejos de ordenar el caos, desparraman filetto por todos lados.
Escena evitable si los comensales no tuvieran ya el estómago casi colmado.
Escena indispensable solo si la atención del público hubiera caído en el aburrimiento.

Palabras que como un tomate acompañado de algún que otro condimento, pueden transformarse en picante.
La pasta del domingo se derramó en la mesa, en los estómagos, en la piel, y todo se manchó. Adentro y afuera.
El mantel ya estaba manchado.
Tal vez estas manchas se sumen. Tal vez algunas se borren.
La pasta del domingo terminó siendo un Clonazepan por plato.

Que hacer cuando tenés que almorzar y ya comiste?

miércoles, 5 de marzo de 2008

dos en uno


Así me siento a diario: como el shampoo y el acondicionador.

Dicotomía, ambiguedad, dos caras, dulce y salado, sutíl y explícito, blanco y por supuesto negro, grande y chiquito... contengo dentro de mí.

Extrañándolo porque se fué de viaje y disfrutando de mi soledad.
Tomando el café instantáneo en la noche, para escribir estas palabras, que quieren unirse a otras para narrar una historia, pero que no las dejo.Hoy las pongo acá, así, de esta forma.
Porque comenzaron las clases y el guardapolvo blanco me hace pensar en el fututro del mundo. El ruido de las tizas en el pizarrón un día de humedad. En la escuela los alumnos se forman temprano a saludar a la Bandera de la Patria y se me cae una lágrima. Y no se si aún me desperté o si llevé a mis hijas en un sueño...
A una escuela donde los valores se aprenden en todas las horas de todos los días. Donde la Honestidad no es un símbolo. Donde la solidaridad no es una señora, o dos... Donde te reciben con una sonrisa...
Es que veo entrar a cientos de niños con una fuerza y una enorme apertura a recibir enseñanzas, y pienso: que tarea tan importante! Un lugar en el que un niño observa con los ojos abiertos a un maestro que si quiere, puede aportar una semilla fundamental... y si no quiere no...
Yo espero que quiera, porque dos mas dos es cuatro, y perro se escribe con doble erre, pero la sinceridad, la solidaridad, el amor, la honestidad, la voluntad y el respeto no están en el proyecto curricular educativo, pero están en el aire, esperando.

Dos en uno también porque mientras pienso en la escuela primaria, y recuerdo como me despreciaba mi maestra de plástica de primer a séptimo grado, espero que suene el timbre para salir al recreo.
A ver si corriendo por el patio me lo encuentro.

P.D: el shampoo que viene con el acondicionador, si bien es práctico para viajar o salir del paso, no me deja el cabello lindo.

martes, 4 de marzo de 2008

Yoly, el muro y la crisis


Yoly llegó al Muro. Enorme, de piedra, grueso, alto, ancho, de punta a punta, y todo. Un muro.
Yoly tenía que derribarlo y por supuesto no tenía más que sus puños con sus huesos. Tenía huesos en todo su cuerpo pero estaba acostumbrada a usar las manos.. No contaba con otras herramientas.
Pensaba en derribarlo como única posibilidad pero en verdad, podría atravesarlo.

¿Porqué Yoly se había encaprichado en pasar el muro en ese preciso momento?
Tal vez, porque de lo contrario, debía volver, y según ella, venían siguiendo sus pasos cientos de recuerdos armados. Persecución que había empezado hace tiempo.

Estaba mirando a Yoly, mientras bebía una copa de vino semi recostada en una reposera en el borde de la piscina, y llegué a la conclusión: Yoly estaba en crisis.
Y la imaginé dejando sus puños, atravesando el muro con todo su cuerpo sin que se rompiera.
De aquel lado la ví sonriente y victoriosa
No sé si Yoly sabía que había del otro lado, pero sabía que no quería seguir allí.

Yoly comenzó a pegar contra el muro una y otra vez.
Situación por demás lastimosa en todo sentido.
Así que dejé de observar.

¿A quien perseguía Yoly? Seguramente había varios muros detrás de aquel muro.

Yoly llegó al Muro. Enorme, de piedra, grueso, alto, ancho, de punta a punta, y todo. Un muro.Yoly tenía que derrivarlo y por supuesto no tenía más que sus puños con sus huesos. Tenía huesos en todo su cuerpo pero estaba acostumbrada a usar las manos.. No contaba con otras herramientas.

¿Porqué llegó al Muro sin nada?

Porque es como en los juegos de mesa en los que hay un recorrido que realizar y en el transcurso de aquel tenés que ir consiguiendo objetos en el camino que de pronto pensás: "para que me sirve la moneda de oro, la llave gigante y el palo sagrado? a ver...."
... Y mientras jugás solo querés llegar porque resulta que tampoco querés llegar último y te parece que conseguir esas cosas es pérdida de tiempo. Entonces no las tomás. Y cuando llegás al final resulta que tenés que comerte la moneda de oro, abrir la puerta mágica con la llave gigante y conquistar el mundo con el palo sagrado.
Si no, nada.
Si no, como Yoly, te quedás rebotando en el final, que no es un "GAME OVER", sino, un espacio vacío antes de la siguiente etapa.

Mientras terminaba la copa de vino pensé en la crisis de Yoly, en el muro, en la posibilidad de traspasarlo, en el frío que iba a tener al meterme en el agua, en el último tramo engañoso y en la tremenda sombra velóz de los recuerdos... que te apuran, te apuran y no te dejan agarrar las herramientas en el camino.
Splash!