domingo, 28 de diciembre de 2008

cambiante: cambiate, nos vamos


a solo un día de ayer, hoy ya pienso en desarmar el bolso

¿Para que?

El quiere el mar y yo la montaña

El café y yo mate

A mi no me gusta la banana split ni la que va por el mar y arroja a la gente al agua

A mí me gusta contemplar el horizonte sin hablar


Si a él le gustase lo mismo que a mí, a mí me gustaría otra cosa?

Por eso dejo el bolso preparado y espero, mientras me paso el protector solar,
porque aunque me quede en el microcentro, debo cuidarme la piel


sábado, 27 de diciembre de 2008

Se va otro más, siguiendo al anterior
y se asoma uno nuevo

me preparo para saltar de uno al otro
aunque antes pienso: y si me quedo al costadito? viendo pasar nomás? quedando intacta del rose que madura? Y si me quedo al lado de la ruta y camino sola? si me quedo bajo mi paraguas de buena marca que no se dobla con el viento? si me uno a los que no se mojan ni se despeinan?

me preparo para saltar del 31 al 1
un salto suave en un abismo
elecciones que requieren un entrenamiento
para pasar sin caer
para caminar sin perderse
porque aunque la ruta vaya derechita, derechita
siempre aprarecen los atajos al costado
con carteles luminosos
y gente llamando

a la una, a las dos y a las....

Gracias. Feliz comienzo, de corazón

martes, 9 de diciembre de 2008

del globo que te conté al principio, ese que un día se soltó de la mano de una niña


un poema liviano

sin letras

una carta de amor

sin palabras

una mirada a sus ojos

y una sonrisa de respuesta


Nado rápido

mis brazos entran al agua, primero uno luego el otro

brazadas silenciosas

avanzo suave

ni rápido, ni despacio


una palabra de una niña

llena de ternura y sencillez

vuela, liviana

para fin de año? falta

se acerca el fin del año, y con él un montón de fines
y no se si alguien recuerda mi "bola de cosas" de la cual escribí algo el año pasado también para esta época. Aún está

Me gustaría estar más liviana para este fin de año, no para poder comer mas en año nuevo sino para poder nadar mas rápido, para poder deslizarme con más facilidad
No me refiero solo a bajar de peso, sino a llevar menos cosas...
Cuando estoy tan cargada, viajo mal

Los sábados por la mañana son casi tan complejos como los domingos, porque no salgo de mi casa rápidamente y me encuentro con la pila de sus platos, la pila de sus papeles, la pila de sus peces, la pila de tierra, la pila de voces, las pilas sulfatadas sobre el piso de madera...
En el desayuno, mientras otra vez saboreábamos el café instantáneo, él me dijo que entendía que yo no tolere las pilas que el no se dispone a tirar (o a ordenar) pero entonces yo debía entender que él ya no me tolere a mí.
¿A mí? ¿Entera?
Me sentí una pila en mi propio ser,
tal vez yo era una de sus pilas, esa que yo misma quería que el tire entre otras...
Oh no! Pensé, pensé... yo tiro y ordeno todo todo el tiempo, pero debo admitir que a veces busco algo sabiendo que ya está en el camión de la basura, con algún cartonero o aún en la vereda... pero que ya no recuperaré.
Esta vez, respiré profundo (creo estoy mejor de los bronquios sin medicación) y me fuí, cortando la discusión (se que él se alegró porque pudo concentrarse en su tarea, la de olvidar)
claro, me fuí con toda la cabeza inflada de pensamientos, como si allí estuviera concentrándose la solución al conflicto de la salvación del universo, aunque fuera solo el descubrimiento de su pila en mí o de mi pila en su ser... luego de unos minutos fuí logrando alivianar la cuestión y ya todo encontró su respuesta sin avisarme, a veces pasa.

Como siempre, viene otro año y empiezo a balancearme arriba de la palmera, es un ritual. Desde allí arriba veo diferente y si no se parte el arbol pronostica un año de evolución y de dale para adelante.

sábado, 22 de noviembre de 2008

facebook

cara/rostro/libro/diario
El libro de tu cara. Tu libro cara. Tu cara es un libro. Tu libro es una cara. Los libros están caros. Tu cara es un libro caro. Cuando pienso en comprar todo me parece caro, cuando pienso en dar, nada tiene precio.


El llegó a casa demasiado temprano, cuando aún tenía abierto mi "facebook".
Vale aclarar que mi casa es bastante pequeña.

... Y en el living estaban mis compañeros de la primaria, muy serios porque no hay patio. En penitencia.
... En el cuarto de los niños estaban mis compañeros de natación del primer grupo, acalorados, recordando las competencias con olor a cloro, mientras bebían alcohol con anfetaminas.
... En la escalera que va a mi cuarto, a nuestro cuarto, estaban los nadadores del segundo grupo, todos mojados, sin toallas y desnudos, criticando los cuerpos actuales sin deporte.
... En la cocina, mis actuales amigos, comiendo los ingredientes sueltos porque no hay tiempo para cocinar, a mí me tocó por ejemplo, un tazón de orégano.
... En el baño, vestidos, estaban las personas del arte, contemplando el inodoro y expresando las mil posibilidades de transformar el objeto en algo que deje de ser lo que es, todos debajo de una nube.
... Mi familia no estaba.

Pero todos se reflejaban en mi rostro

Cuando estaba por abrir la ventana para ventilar la casa, llegó él.
Y no pregunten como, en un segundo todos abandonaron el espacio, sin nada pendiente.

Fué fácil:
Saqué el techo
Desmoldé el cubo de cemento, cual balde, sobre un espacio que no existe.
Luego apoyé mi casa sobre su base...
miré las estrellas junto a él, en silencio, que no se preguntó porqué no estab el techo en su lugar.
Antes de ir a la cama a dormir, coloqué el techo

demasiada gente

jueves, 6 de noviembre de 2008

esta mañana, luego de una gran pelea de palabras puntiagudas, con punta y agudas,
llorando nos quitamos de a una las palabras del pecho.
le curé cada una de las heridas de mis palabras y él me curó cada una de las heridas de sus palabras.
en silencio.
Gastamos una cantidad enorme de curitas. Las curitas nos quedan feas, porque son con dibujitos de Snoopy repetido varias veces por todo el cuerpo.

estábamos tan enojados
que no nos dimos cuenta que llovía, por ejemplo... y que la ropa afuera se mojaba, que el agua entraba por la ventana y caía en el piso de madera.
que no nos dimos cuenta que había pasado el camión del agua
que no nos dimos cuenta que el agua había hervido para el café instantáneo que nos encanta compartir

y anduvimos todo el día de aquí para allá cada uno con sus pinchaduras, secos, sedientos y dormidos.

que feo

viernes, 31 de octubre de 2008

la posibilidad de tatetí



Cuando juego al tatetí

las probabilidades están en los ojos de los jugadores

en dejar el espacio para que el otro haga tatetí o no

porque todos sabemos cuando empezar

como hacer los tres puntos

como impedir que el otro lo haga


... a veces lleno un espacio sabiendo que el otro

va a gritarme TATETÍ!!!!


... todo bien, hasta que le digo:

¿sabés que? te dejé ganar


y si no probaré con otro juego


me voy, no tengo un buen día

lunes, 27 de octubre de 2008

Paro educativo

Otros dos días sin escuela.
No importa, los niños llevan tarea de sobra. Total? Para que la realicen en sus hogares.. Bueno, es una forma de decir, porque en los días de paro los niños no están en sus casas con un docente particular (andá pedirle al jefe de gobierno que te lo pague) supliendo las necesidades del aula. entonces un padre o una madre, lleva a sus hijos al trabajo, a la casa de la abuela o de la tía, con el cuaderno y la cartuchera... y luego claro, el trabajo de que los niños entiendan que aunque no estén en el aula tienen que hacer los deberes como si allí estuvieran.

Yo? ya no se si eso está bien, mal, masomenos, correcto, no correcto, solo se que es parte de esta realidad que hoy nos toca vivir.
Los docentes no pueden ganar tan poco, ni los médicos, ni nadie... vivir es caro, muy caro, sobre todo si tu elección es no tener una tarjeta de crédito y entrar en la ficción que no debería ser ficción de llegar a fin de mes.

Hagamos un piloto: Paremos entonces, todos. Y cuando se nos acabe la leche, pidamos al vecino, y cuando el vecino no tenga, comamos en carrefour o en coto (depende de lo que quieras comer) una olla popular. Y de sobremesa, conversemos y repasemos un poco los conociemientos... luego la siesta... después despertemos todos otra vez. Juntos.
Eso... despertar. La clave está en despertar, en abrir los ojos y ver.

... que podemos dar y que podemos recibir...

jueves, 23 de octubre de 2008

vi-viendo

ví diferente
me pasó algo muy curioso
era un día como cualquier otro
pero sentí que estaba en un nuevo lugar
como cuando viajo y camino por una calle o una avenida que nunca antes había transitado
esa sensación en un sitio por el que paso todos los días

El lugar me pareció bello por recién conocerlo o por extrañarlo
la pasé tan bien, esperando cruzar en la esquina nueva que cada día piso
maravillada en mi nueva experiencia

jueves, 9 de octubre de 2008

Se nos está rompiendo la "Bolsa"


ojo que se te va a romper, ojo que no aguanta tanto peso
pero yo quiero mas, quiero llevarme todo en esa bolsita
yo no quiero dejar nada acá
y la cargo y la cargo
mirá que se nos está rompiendo...
no importa, ya no recuerdo que hay en el fondo de la bolsa...

la bolsa se rompe cuando el peso es mayor al que está acostumbrada a resistir.
la bolsa se me rompió a la altura de la manija, cuando el peso la llevó hacia abajo, hacia abajo y antes de cortarme la piel se rompió.
la bolsa se rompe. pero luego con dinero comprás otra, y otra y otra... y el planeta entero se llena de bolsas, que se rompen.

imaginemos un día de mucho calor, caminando con los pies sin calzado sobre un suelo lleno de bolsas de plástico. lo mismo dá que estén rotas o sanas. se pegan en la piel, en el cuerpo
y ya da igual, un dolar un euro un peso un austral un metal de papel

cuando la bolsa se está por romper es peor que cuando está rota
miro como se rompe
como el peso pesa pesa pesa
y tira tira tira
y no hago nada
solo pienso en lo inevitable
pienso también en no poner mas peso
mejor caminar mas livianos
mejor escalar sin gran peso
mejor llegar con las manos vacías para poder tomar algo


o acariciar

martes, 7 de octubre de 2008

Esa mañana, desperté iluminada por el reflejo del sol sobre mi cara, tal vez, pienso, sea por eso. O por el cantar de los pájaros, que no importa si anidan o no en la salida de mi calefón, cuando la música es tan hermosa... el calor tibio del sol y el sonido de los pájaros despertaron una sonrisa inesperada esa mañana rutinaria que no lo fué.

a quien corresponda: no esperes más mi risa de compromiso con tus palabras acostumbradas, no reclames con otro de tus chistes o de tus críticas que ría cómplice,
no voy a reirme mas de aquello que no me cause gracia, para complacer el vacío lleno de otro, que además no sabe sonreir-me

Así pasó el día que empezó con una sonrisa espontánea

vos... ¿de que te reís?


no me gusta hamacarme en la plaza luego de la lluvia cuando debajo se hace un charquito y no se porqué / (no me alcanzan nunca las papas cuando las hago al horno) /no me gusta clavar las uñas en la arena y arrastrar las manos / no me gusta el gusto del aluminio
Yo sé que esas cosas no me gustan

me gusta el silencio de la noche cuando todos duermen / me gusta almorzar con la espalda al sol cálido de la primavera / me gusta la risa de los niños / me gusta mi risa y la tuya / me gusta el agua y nadar / me gusta hamacarme en la plaza y ver cuando llego arriba / me gusta caminar en pies
Yo se que esas cosas me gustan

Tal vez la cuestión esté en disfrutar de aquello que no entra en ninguna de ambas listas,
de manera que realizaré una tercera o ampliaré las existentes... o uniré ambas




lunes, 29 de septiembre de 2008

Paro docente dos

Es matemático que en unos días, los niños ya lo saben, vienen otros dos días de paro docente.
Ya saben sumar, restar, dividir, multiplicar... ordenar de mayor a menor y de menor a mayor... y si en lugar de números son valores? que viene primero, que sigue luego.

me cansé. estaba escribiendo y me quedé en blanco, como una hoja sin nada, como si no hubiera que escribir.

martes, 23 de septiembre de 2008

uno de mis jefes / parte uno



Tengo varios jefes,
pero a uno de ellos lo nombraron (creo que sus jefes) súper-héroe
y como le falta tela a su capa vuela muy mal,
sin equilibrio,
y cada tanto me lleva por delante,
me tira al suelo, con mi cuerpo rompo algo sin querer y debo pagarlo.





Por favor, pensar bien a quien se le reparten los poderes.

domingo, 21 de septiembre de 2008

paro docente


Una niña, un niño, varios niños y niñas esperan con el lápiz en la mano y la mirada fija en los labios de la maestra, atentos, silenciosos, para escuchar la primera oración.

La escena parece detenida en ese instante anterior a la emisión de la primer palabra. Alguna paloma vuela en el patio, pero nada se oye. Por eso parece una pausa. Una estampa, una foto de ese momento en el que los niños esperan que las palabras no sean complejas, que sean claras, lindas, que formen una cálida oración, que se nombre el punto y aparte si es necesario y que la "H" se marque con una respiración profunda o con un cómplice gesto.

En esa imagen se detuvo el tiempo, en los ojos espectantes e inquietos de los alumnos.


Acción, y por fin la maestra dice:

Señores padres el día miercoles 17 y jueves 18 de septiembre los docentes se adhieren al paro por lo tanto no habrá clases...


Cierran sus cuadernos.

Cierran las puertas de la escuela que no tiene docentes porque deben dejar de enseñar para poder continuar enseñando luego, para que los niños tal vez puedan escribir otra oración... con palabras lindas, simples, con o sin errores de ortografía.


Los alumnos entonces deciden hacer un picnic en la plaza porque pasarán días sin escuela. Sonríen, pero no festejan, solo ocupan el espacio vacío con algo que los divierta y los invite a jugar un rato. Una pausa para seguir aprendiendo.


Los docentes dejan el aula tristes y vuelven porque enseñar es lo que saben y quieren el reconocimiento que se merecen.




viernes, 12 de septiembre de 2008

La experiencia de la canaleta


Una vez estuve un largo rato haciendo un enorme esfuerzo por salir de una canaleta en el mar. Pasada la primer rompiente (o la segunda, no recuerdo)

Braseaba, pateaba, ondulaba mi cuerpo. Y nada.

No podía pasarla, no podía volver a la costa, no podía.

Y me cansaba, me fatigaba.

Entonces paraba, flotando hacia arriba (la plancha) tomaba aire y volvía.

Volvía y el mar me sacaba un poquito y me devolvía otro tanto.

No avanzaba, tampoco retrocedía, nada.

Casi me hubiera dejado llenar de agua.

Pero de pronto pude ver una hojita que flotaba y como en diagonal salía directo a la costa...

Me sentí una hojita y con un poco de mi ayuda fui en direccion diagonal a la orilla.

Y salí.


Me senté en la arena y aún siento el sonido de mi respiración sobre el agua.

sábado, 30 de agosto de 2008

Frutillita

Tentador día de sol, frutillas grandes y frescas (frescas por el día)
En un parque maravilloso lleno de verde y poca caca de perro.
Frutillas grandes y coloradas, tan irreales como las tarjetas de crédito.
Me intoxiqué.
No resistí la tentación de comer las frutillas y me intoxiqué.
Al sol, me llevé a la boca, primero una frutilla, y luego otra y otra y otra… obviamente además de llevarlas a la boca las tragaba, si no, se hubieran acumulado una tras otra en mi cavidad bucal. Quizás de esa manera no me intoxicaba, pues las habría escupido al pasto al quedarme sin aire.

Fiebre, dolor de cabeza, diarrea. Diarrea, dolor de cabeza, fiebre. Fiebre, diarrea, dolor de cabeza… En la cama mi cuarto daba vueltas y mi cuerpo estaba centrifugado a las sábanas. El baño parecía ya mi lugar favorito. Mis alimentos perdían tiempo en la heladera. En el pasaje de mi casa, nadie más sabía que allí dentro estaba yo, intoxicada.

Cuando él se enteró de mi estado de salud se fastidió, y con la voz entrecortada le dije:
Bueno, vos te intoxicás con la Visa y la American, yo lo hago con una frutilla envenenada.
Sí, como la manzana de Blancanieves, pero con mucha menos producción, hoy se puede causar el mismo efecto.

La frutilla es una fruta rastrera y como se arrastra se ensucia… Y no nos gusta la suciedad!!! Por eso le ponemos tanto insecticida, veneno para los "comefrutillas", matabicho bolita venenosos, RexonaPlus, y cuanto cosa en aerosol encontremos.
Al mismo tiempo, la fruta es rociada con productos que las ayudan a crecer como una Barbie y aparentar ser más bellas que de costumbre. Entonces la costumbre es otra:

Hoy una frutilla me atrae cuando la veo brillar desde la esquina, tan luminosa como un planeta.

Y así no resistí la tentación de comerla, como Adán Y Eva, pero en este caso he pasado desapercibida y para suerte de todos, la maldición ha sido exclusiva

Entonces comenzaron las idas y venidas del hospital y una médica anesteciada (o intoxicada)a domicilio que me recetó antibióticos para la tos, antibióticos para el intestino grueso y me indicó un análisis para detectar la fiebre reumática.
La fruta fermentó y yo escarmenté.
Nunca más me comeré una uva en la verdulería mientras espero el pedido.

Entendí que el mundo evoluciona tanto que dentro de poco comeremos las frutas de los bazares: aperentes de brillo y tamaño.
Comeremos una naturaleza muerta al óleo porque eso será lo que nos apetezca...
Y ese día estaremos caminando sobre campos de cesped sintético
sembrando canutillos.

O.k, me equivoqué

viernes, 29 de agosto de 2008

El amor todo lo puede, el amor


El otro día llegué a decirle: "el amor es como una planta, si no la regás... se muere".
Sí, eso le dije.
Arrojé la frase en el contexto de una suceción interminable de reclamos y se produjo un gran silencio. No, no es para reirse.

Ninguno de los dos nos reimos, y esto tal vez sea una señal. No digo un aviso de la llegada de extraterrestres, sino una señal de que algo está cambiando.
Esas palabras que para mí suenan como chupar un limón e intentar reír al mismo tiempo, las estaba emitiendo sin poder frenar.
Por supuesto, luego de ".... se muere" él continuó hablando, pero yo me había quedado en la planta y la regadera, ni siquiera en la lluvia.
Pensé en lo dificil que es echarse agua el uno al otro sin terminar ahogados.
Después me critiqué, de arriba a abajo, hasta mi voz había quedado resonando en el espacio igualita a la de Bucay.
Creo que la discución terminó cuando me encontré cansada, hablando nuevamente y viendo que sus ojos se cerraban.

Ya en la cama, reflexionaba acerca del amor. Me preguntaba si existe una planta que no se cuide y viva igual... y luego me pregunté para que tener una planta si no la quiero cuidar. Después afirmé la frase que había dicho, sin imaginarme en un programa de televisión. Luego ya montando el caparazón de un caracol pensaba en las abundantes lluvias. Mas tarde me operaban sobre una mesa de ping pong y me quitaban todas las raíces que no me dejaban despegar... bueno, creo que ya me había dormido.

sábado, 23 de agosto de 2008

Muzza Inspiradora a la Piedra

Hoy vino la Musa Inspiradora y en lugar de tomar su jugo, la invité a tomar el té. Aceptó porque noera en saquito y sin responder escuchó todas mis preguntas.
¿Porqué venís cuando menos te espero, cuando no tengo sed y no pienso en beber nada?
¿Que campana toco cuando creo necesitarte?
¿Cómo aprendo a esperarte sin ansiedad, sin llenar el espacio en blanco con el primer adorno queencuentre?
¿Cómo puedo, frente a tu ausencia, dejar de buscar en el fondo de mi jardín seco, las semillas que quiero ver crecer?
¿Porqué venís cuando estoy con gente?
¿Te parece bonito que me coma las uñas o se me queme el arróz por estar detrás de la puerta?
¿Para qué me soplás en el colectivo lleno de personas de mal humor?
Ella terminó su té y se fué.
Siempre su presencia es breve. Nunca dura más que la cuarta parte de una sesión de análisis, y esta vez ha resultado Lacaniana...
Musa se fué y dejó su taza en la mesa.
A los pocos minutos llegó él, y me preguntó con quien había estado, quien había compartido un té conmigo (mi cerebro le agrégó: quien carajos se animó a compartir un te con vos)
Como noté un dejo de celos en su pregunta, le dije:
Si me preguntas con quien tomé el té
responderé que no lo sé
para que aún más celos te dé
El me dijo: ok, otra vez armaste la escena de las dos tazas de te sobre la mesa... por lo menos esta vez no se embriagaron.

No importa, se me ocurrió un relato nuevo

viernes, 1 de agosto de 2008

Mamá!! No quiero ser un ñoqui


Mamá, tengo miedo de ser un prolijo sachet de leche
acomodado en mi forma, con todo mi contenido en los pies
pasarme siete horas del día con el termo en la oficina
y ver a la gente enfocada en la mira y decir:

[porque las personas me molestan, me hacen preguntas, me quieren tocar, me quieren robar, me desordenas las medialunas, me interrumpen mi charla con mi compañero, me bajan la radio. Porque la gente no hace la cola, me miran el culo, no doblan a la derecha cuando les digo y no van para atrás. Porque son todos unos personajes que pretenden que el Estado les brinde la vida servida en bandeja, como mi desayuno con mantelito bordado, y eso no es posible. Porque todos dicen que mi mostrador es de todos y es mío!!! Cada día de los productivos días, donde el sol sale iluminando los campos y alimentando la vida, yo toco la madera de mi mostrador y la luz del tubo de la oficina hace notar mis jóvenes arrugas...]


Mamá, tengo miedo de ser un ñoqui
tengo miedo de municipalizar mi vida
de cumplir con lo mínimo que cada vez es menos
de ser funcional a un sistema que no funciona
de llegar a casa siempre al mismo horario y con el mismo regalito
Que bonito, que lindo, querés un mate?

Y al día siguiente, otra vez a la misma hora
sentarme y amoldar mi figura a un sachet de leche
un envase que atiende al público, al vecino, al ciudadano
que le responde entre líquidas informaciones
y que si razona demasiado, la capacidad del sachet no resiste y explota
Explota y ensucia a todos, los salpica
y sucede que la extensa cola que hicieron para el trámite no les sirve para nada, y deben volver a sus casasa cambiarse...

y todo por mi duda de municipalizar respuestas
Para que pensar si tengo las respuestas en una grilla?

Mamá, tengo miedo, nada más
porque encima, tengo poco puntaje!


miércoles, 30 de julio de 2008

La tarjeta de crédito

Ella trabajaba en los teléfonos de un Banco muy importante, vendiendo... perdón, ofreciendo un servicio más de dicha empresa dichosa, mientras María Chuzena techaba su choza.

Hace un tiempo atrás, quise regalarle a una persona allegada, muy allegada a mí, un par de zapatillas para su cumpleaños y el dinero no me alcanzaba.En aquel momento, como un ángel de la guarda que me aguardaba, apareció ella, para ofrecerme la Salvación. Una angelical tarjeta de crédito color rojo y dorado.
El Angel Bancario se me apareció y en sus manos me sentí cómoda, mimada. Pese a que nunca creí en los créditos que otorgaban esas empresas, acepté, y al otro día observaba el rostro de mi allegado, sorprendido y felíz.
Tomá Sistema!! pensé.
El Sistema pensó lo mismo de mí.


Hace un par de días llegué a casa en el momento en el que sonaba el tel y como nunca hago, atendí.
Voz en of: hola mi nombre es........ del banco ...... llamo para ofrecerle un servicio........
(yo solamente escuchaba, mientras me quitaba el calzado) EN CASO DE QUE USTED TENGA CANCER DE UTERO, OVARIO Y/O MAMA, EL BANCO LE OTORGA CUARENTA Y CINCO MIL PESOS PARA QUE USTED DISPONGA, PARA EL TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD O BIEN PARA LO QUE CONSIDERE...

Del otro lado de la línea yo escuchaba con una extraña atención, mezcla de asombro, paranoia, indignación, verguenza, y tantas otras sensaciones que no me permitían pensar, por lo cual le respondí:
Déjeme pensar unos días y vuelva a llamar
Voz en of: no, la PROMO es HOY
Le dije: bueno, entonces no.
Voz en of: pero usted sabe que una de cada ocho mujeres tiene cáncer de útero?
Le dije que sabía pero que no quería.
Me dijo que igual me iban a descontar los veinte pesos por mes, que me llegaría la póliza y...
Y la interrumpí:
QUE AFORTUNADA SOY, PERO SI NO PUEDO PENSAR EN UNA RESPUESTA, TOMARME UN TIEMPO… NO ME SIRVE, TENGO QUE PENSAR EN LA POSIBILIDAD DE ESTAR ENFERMA, LUEGO PENSAR LA POSIBILIDAD DE CURARME O DE MORIR PERO CAMBIAR EL AUTO, EN FIN, ES DEMASIADO PARA MÍ, RECIÉN LLEGO DE TRABAJAR, Y AÚN PAGO UN PAR DE ZAPATILLAS… ADEMÁS, PIDA UN AUMENTO DE SUELDO

Continuó hablando pero tuve que cortar, porque ya estaba a punto de acceder a cualquiera de las ofertas, la de enfermar, la de curarme, la de endeudarme entera y en vida, la de gritarle cosas horribles e innecesarias, así que corté.

Extraño esa época en la que ningún teléfono sonaba caprichoso
Es lindo regalar, no?
Señoras y Señores, es difícil vivir sin tarjeta de crédito, pero más difícil es pagar tan caro todo y de a poco

sábado, 12 de julio de 2008

Punto de vista y Razón


Las Campanas de su madre sonaban estruendosas (1)

¿Porqué se ahoga Juan?
¿Porqué Pinchame queda con vida y pese a la tragedia de su compañero sostiene la viveza de pinchar? ¿Estaban jugando en el agua y sucedió la desgracia?
No, no, claro que no. Pinchame lo arrojó para luego pinchar.
Es triste pero real.
El mundo sabe que es así.

El río de Juan y Pinchame es oscuro, como el del viaje a Chajarí, de agua templada, espesa como un pantano.

En eso estaba, llorando la muerte de Juan, con una enorme tristeza, sin saber quien había fallecido, y mirando de reojo y entre lágrimas, con rencor... a Pinchame, del que solo sabía que éstaba vivo.
Cuando él concluye la lectura del diaro y lo arroja sobre la mesa.
En seguida me olvidé de la angustia del ahogado y le dije que estaba colmada mi paciencia de su desorden, de sus montículos de cosas en un ambiente pequeño: le dije que solía resbalar al intentar caminar en ese caos.
Constantemente estás resbalando, y lo hacés desde pequeña, dejá de patinar. Me dijo.

El pueblo entero estaba llorando a Juan excepto nosotros, que como siempre estábamos discutiendo tratando de defender nuestro orden.
En ese instante suena el teléfono. Atiende él dispuesto a tratar mal al que sea que me llame.
Es el comisario de la 50, me dijo pálido como sus papeles.
Tomo el teléfono, las piernas me temblaban, pero igual mantenía la expresión de mi enojo.

Comisario de la 50:- Señora, la última pista que usted nos acercó basada en su testimonio y punto de vista nos reveló la verdad del caso:
Juan intentó arrojar a Pinchame, luego de una discusión acerca de un crimen anterior del cual habían sido cómplices (un día con un mate se lo secreteo por un billete). Pero Pinchame dió un paso al costado y como en los dibujos animados, Juan sigúió de largo y fué a dar al río. Como usted bien dijo, el agua era muy espesa. Así que por más esfuerzo que haya realizado el pobre de Pinchame para rescatar a su amigo, no pudo hacerlo... y Juan se ahogó. Toda la Policía Federal y en especial nuestra sección, estamos agradecidos por su colaboración. Pronto se dará a conocer el fallo del juez......
Le dije: Comisario, yo no se nada, yo no sabía, yo no dije, yo no recuerdo, yo no estaba...
Me respondió interrumpiendo: lo sé Sra. Disculpe, tengo un llamado de unos ladrones que están robando. Adiós.

Corté el teléfono. Lo miré.
El me dijo: sí, sí, después ordeno.
Hacé lo que quieras, le dije, igual voy a llorar por otra cosa.






sábado, 5 de julio de 2008

Porque me había ido, regresé

¿A que no te vas? Me dijo él.
A que sí. Soy otra. Le dije.
¿A que no te las tomás? Me dijo él.
Sos grosero. Le dije frunciendo la naríz
Me refiero a las vacaciones. Me dijo el frunciendo la naríz
Sí, me las tomo. Le dije frunciendo la naríz
El se quedó riendo y se hizo pequeño, muy pequeño. Junto a la casa pequeña y a toda la manzana ya chiquita.

Pequeños todos desde lejos se ven
Viendo pequeño desde lejos, se ve más
Mucho más y todo pequeño
Barrios enteros pequeños, manzanas y ciudades
dejados por un rato para ser observados
Como cuando un artista se aleja de la obra de arte
para verla más pequeña pero entera

Tan lejos me fuí que observé el campo y la ciudad
en una misma bola óptica
Miré con atención, aún con la naríz fruncida:
Una vaca en Argentina estaba parada con sus manchas gastadas, era una vaca vieja lechera. Un niño tomaba leche en Canadá y su mamá le hablaba en francés. Y en Buenos Aires, los gobernantes debatían en el Congreso mientras se tomaban una chocolatada.
La vaca estaba cansada, se notaba.

Es que desde lejos se ve todo. Lo que sucede es que cuando te acercaste con la gran idea de Cambio, en ese trayecto lleno de emoción, al llegar te olvidaste. Porque te olvidaste la llave puesta y eso te lleva a pensar en la repetición instalada de la queja de la llave puesta y lo caro que sale un cerrajero luego de las 20 horas.

Aún con la naríz fruncida.
Las vacaciones me las tomé, pero no las cobré.
Me las descontaron del sueldo, porque no pude traer fotos de ningún lado... y hoy el sistema exige certificados de todo: Y la foto con tu familia mateando en la playa?
No pude explicarles que no eran ese tipo de vacaciones.

Viste? No te fuiste. me dijo él
Sí, me fui y vine, mientras vos aún estás aquí, riendo. Le dije
Se lo dije con la naríz fruncida, porque evidentemente había algo que me disgustaba, motivo por el cual me había ido, motivo por el cual había regresado.

Por las noches sueño que la vaca está reunida en el Congreso, debatiendo la posibilidad de retenernos a todos nosotros, los seres humanos con naríz fruncida. En el sueño comienza a llover, los pastos crecen, las vacas reunidas festejan, dejando de lado el debate para más adelante.

Me habré ido? Espero que no se entere, pero estoy dudando.

lunes, 19 de mayo de 2008

estoy trabajando

para reparar el daño que ha sufrido mi computadora
por eso, y porque no puedo resolver infinidad de otras cuestiones, es que no puedo continuar entrando... en este espacio virtual o a esta estanterìa desprolija
estoy trabajando porque me han obsequiado cantidad de viruses de diversas especies que hacen a que hoy, no pueda ni moverme con tanto regalo.... al final, el que mucho aprieta ahoga nomàs.
Eso, mas el señor que volò con los globos, màs la humedad del living (que para el que ama mi living, pues verà que el amor tiene cara descascarada y poco de minimalismo...) màs la cena que no puedo preparar, màs el arduo y el trabajo, en fin... se sumaron cosas que no son nùmeros solamente.... bueno sì, èl, que me dice que el acento al revès no queda bien ni siquiera sabiendo que el teclado anda mal. El, que respira profundo una sola vez, con ese aire me cuenta sus ùlitmos tres dìas y con el poquito de aire que le queda dice adiòs y me sopla el flequillo......
El hombre religioso que se elevò en globos me llenò de reflexiones y tambièn se me pinchò un globito con respuestas......
Por eso es que estoy trabajando para recuperar este espacio y o para continuar escribiendo en hojitas borrador.....
Gracias por todo, de corazòn

sábado, 3 de mayo de 2008

Un pin por su trabajo


En su primer día, peinado y perfumado llegó a su trabajo, con las herramientas brillantes en sus manos. Fué recibido correctamente. Balbuceó: manos a la obra.


El tiempo fué transcurriendo entre pinzas, almuerzos de pié, notas y observaciones al pié, café y pocas horas de sueño.

Nunca se preguntó nada al respecto. De vez en cuando lloraba al lavarse los dientes por la mañana, pero ya en el úlitmo buche comenzaba a pensar en el tiempo y la llegada tarde. Seguir llorando era impensable.


Atravesó puertas de vidrio, bajó corriendo escaleras mecánicas que igualmente bajaban y corrió pasillos en los que las paredes se achicaban rápidamente. Pisó charcos profundos en días de lluvia, remó en espesas aguas, puso una mejilla, luego la otra y después un cachete de la cola...

Se sentó sin pararse, alcanzando el picaporte girando en la silla con ruedas. Puso la foto de su familia en el escritorio pero no tuvo tiempo de mirarla.

Y claro, pronto, el jefe, le otorgó la primer estrella del trabajo: un pin (prendedor) que va directamente pinchado en la piel.


"Pruebas de fuego", "hacete de abajo", "escalar", "trepar", eran palabras que comenzaba a oir en cuanto fichaba.

Pruebas de fuego para llegar a la mitad de la vida incendiado y pasar la otra mitad curando las heridas.

Hacete de abajo, no importa tu capacidad ni tu talento, menos tu mirada. Hacete de abajo porque el jefe que te contrató aún lucha con los monstruos que lo contrataron en el pasado, en sueños calurosos, y siempre se despierta con una bota de cuero en la cabeza.

Escalar y trepar en las montañas es maravilloso.


Luego de un tiempo, llegó a obtener alrededor de cien prendedores de diversos diseños en honor a su correcto trabajo (sumaban ciento un pin con el de Los Ramones, pero ese se abrochaba en la ropa y lo usaba poco) y esto le ocasionó una gravísima infección generalizada que terminó con su vida.


El espejo del baño no pudo reflejar su espíritu inquieto y sus herramientas no brillaban tanto

sábado, 26 de abril de 2008

el jardín del vecino punto com (muy Arg)

Carlos y Juana, Juan y Gloria. Vecinos.
Vecinos en una ciudad llena de calles, jardines y casas.
Los primeros tenían una casa con jardín y los segundos también.
Ahora bien... Carlos y Juana envidiaban profundamente el jardín de sus vecinos:

Él se sentaba en un banquito, y durante horas observaba como crecían las flores de Juan, y su mujer le cebaba mate, a su lado, de pié, con la mirada perdida en sus recuerdos golpeados.
Así transcurrían sus días y sus años, mirando el jardín del vecino, con envidia y por las noches en pijama. Solían armar el dormitorio, el comedor y a veces hasta la cocina allá afuera, para no perder de vista la maravillosa enredadera que perfumaba el aire, y para alimentar el rencor, aquella plantita que crecía dentro de sus almas.

En este tiempo, el jardín de Carlos y Juana, se había deteriorado, por la falta de agua, de cuidado y de todo. Haber colocado muebles en la tierra para no perder tiempo de observación, había lastimado tanto el suelo, que se había vuelto duro como el cemento.


Juan y Gloria, pisaban el cesped por la mañana, respiraban, y con ese aire comenzaban su día.
La Naturaleza los abrazaba y los perfumaba, agradecida por el cuidado que les brindaban.
Por las noches hacían el amor entre jazmines, magnolias, orquídeas, las enredaderas formaban figuras en el aire, y la tierra se volvía más blanda. Tal vez se lea demasiado poético pero así era.
Simplemente Bello. Armónico.

Vecinos y la misma tierra fértil para unos y para otros.

Sucedió que en la casa de Carlos y Juana, dentro, en las paredes abandonadas, comenzaron a crecer plantas, por la humedad y la soledad, condiciones suficientes para crecer a oscuras. Cantidades enormes de plantas de hojas extrañas y con aroma a pasado rancio.
Tal fué el caos que cuando entraron allí quedaron atrapados.
Algunos dicen que las plantas que crecieron en el interior de la casa eran carnívoras, porque se habían alimentado del abandono, de basura, de revoque, de pedazos de telas y maderas.

Y se dice que hasta que fueron devorados por la "vegetación de interior", Carlos se lamentaba por no poder ver el jardín del vecino, y que el rencor fué el bocadillo final de la planta que los tragó (sí, a Juana también)


Juan y Gloria no son los protagonistas de esta historia.


Estas historias son ampliadas ya fuera de este blog, a veces en formato de imagen, a veces en formato de texto, a veces en formato incomprensible. Si querés ampliar la cosa hacé click.
Voy a regar las plantas.

domingo, 20 de abril de 2008

le humé: bronca de bronquio

Resisitiéndome a escribir acerca de la noticia
como dejando sin estrenar una falda de moda
no me queda otra opción por ahora
que está bien, bueno, me llamo Leticia


En las mañanas no se ve nada
(a mí, desde antes me costaba)
en la cocina tanteo la pava
la hornalla quema mi palma



Intentando amarlo a la distancia
con la piel seca de polvo
El está en una estancia
y yo sacudo el guardapolvo



El asma no puede creer
que otro factor me deje sin aire
viste que nada se puede preveer?
donde me puedo meter?



Salbutamol: un montón
Visibilidad: menos de la mitad
Pulmones: con motores
Algunas personas dicen que nos van a matar a todos



Tóxico, no tóxico, espeso, liviano, blanco, negro, como sea, el humo llegó hace días y aún no se fué.
El viento nos amontona y el humo también?

viernes, 11 de abril de 2008

hicieron que hiciera, eh?


Hicieron que se despertara mas temprano de lo que acostumbraba. Hicieron que comience a bañarse a las 8.30hs de cada día y que escriba por las noches. Hicieron que firmara un contrato por día de cada primer día de un trabajo y que hiciera la digestión con la incertidumbre. Hicieron que tenga hijos por todos lados, abuelas que cuidar y que rompa todos los días un vaso nuevo. Hicieron que se vista con ropa arrugada o que llegara tarde y planchada. Hicieron que cada mañana se abrigue con el calor y que cada invierno cosa el camisón. Hicieron que le falten ollas para cocinar. Hicieron que comprara una mascota nueva cada tanto. Hicieron que no soportara el espacio entre el sillón y las piernas y que durmiera como un rollito de sushy.

Y entre las cosas que hizo porque hicieron que hiciera, se tomó una pausa.
Para en lugar de escribir... leer, leer y leer, a escondidas, porque era su elección.

Cuando era pequeña, soñaba que iba a la escuela con un solo zapato.
Hace unos días alguien la agarró de la falda y la subió a la calesita. Vueltas gratis, subida al caballito, sin edad para marearse, escuchando músicas distorcionadas, sin poder bajar. No es que la calesita no deje de dar vueltas, no, no, es que cuando frena, está tan mareada que no puede bajar del caballo para bajar del círculo que gira. No necesita ni boleto ni sortija.

No se dió cuenta. No es su culpa. Encima, dejó casi todo, solo algunas cositas pudo manotear en el momento en el que la tironearon de la falda. De esas cositas, algunas se volaron por la ley de "la vuelta y el viento", otras aún las lleva en sus brazos. Cuando se ríe se ve linda. Cuando llora las lágrimas vuelan hacia atrás y vuelven a sus mejillas dando la vuelta entera.

Nadie obliga a nadie a hacer nada, dicen, pero ella y ella ya son mas de una. Bueno, bueno... ¿Acaso una mujer no puede agarrarse ella misma de la falda y arrojarse dentro de una calesita?
Como sea, está ahí arriba, nada ve con claridad, todo pasa rápido, ni cuenta se da que lo pasa es siempre lo mismo, o casi siempre... Sabe que bajar le va a ocasionar algunas lastimaduras, como raspones, frutillitas, tal vez alguna quebradura.

Pero sabe que no puede morir por tirarse, excepto que hicieran que se tire de cabeza

De los que miramos como gira ahí arriba, de ellos, hablaré otro día.
Gracias muchas

jueves, 10 de abril de 2008

hoy no mi amor, por favor

Volvimos a hablar antes de su próximo viaje

(Con dolor de cabeza)
No me mires así, vos me contagiaste
Todos nos contagiamos Todo, le dije.
Otra vez empezás con la misma lata, me dijo.

Claro, el se sentía muy mal. Todo su cuerpo le dolía. Entero y afiebrado. Caliente, tan caliente que apenas me acercaba sentía treinta y nueve grados.
Cuando uno está enfermo el otro no. Cuando uno está bien, el otro está enfermo. "Intercalados por favor en nene nena nene nena", nos enseñaba la fila india en las clases de educación física en la escuela, y así esperábamos con aplomo a que simplemente se rompa la fila para comenzar a correr.
Un paso adelante del virus para que no me alcance, cuando él está enfermo me llevo todo puesto, porque corro hacia adelante mirando el virus que viene detrás.

Pero... en la noche de su virus brotaban palabras de su boca seca. Y sin lograr conciliar el sueño tuve un diálogo con su inconsciente:
-Pero que te parece? Si nada se cae, nada se levanta, repetía una y otra vez.
-La plaza con Palau, la plaza con Cristina, la plaza con Los Niños jugando, como es posible no encajo ya en ningún lado, donde figura mi casillero? le dije. Está bien que nada se caiga.
-No hay nada allá atrás, solo un vacío negro.
-Bueno mirá, amor, no empecemos con eso porque no sabemos. Tratemos bien a los animalitos, porque nosotros mismos podemos ser un animalito en nuestra próxima vida y te aviso, la semana próxima, yo no como más carne.

Entonces en su estado de calor y agua me dijo que si no comíamos más carne moriríamos, que estamos rompiendo con lo que se denomina "Cadena de Destrucción", en la que el que se queda afuera, se va primero. Es decir, perdiste por intentar salvar el planeta, cuando todo el mundo te advirtió. Solo se (sobre) vive empujando un enorme tacho de toxinas y aguas contaminadas hacia el mar, y si no empujás tu tachito, te caés dentro, y solito nomás busca su destino...

-Ay por favor, lo que hay que escuchar cuando tenés más de treinta y siete y medio.
Tal vez mañana piense caliente, ahora te voy a poner unos pañitos fríos en la frente y en las muñecas, sabés? Así vas a lograr descanzar y entonces también yo voy a dormir.
En eso estaba cuando comienza a contarme la historia del patito feo, tan pobre el relato en cuanto al paisaje del contexto, que tardé unos cuantos puntos y comas en darme cuenta que era ese cuento. Pero la historia era terrible por la subida y bajada del tono de su voz: PORQUE NADIE LO QUERÍA narraba de golpe con un volumen altísimo, EL PATO NO ERA UN PATO y entonces en voz bajita, bajita:

-el patito al final era hermoso, sabés?
-Sí? Que bueno, me da miedo
-El miedo tenés que tenerlo para saber que hay días en lo que te sentís segura, amor
-Sí? Que bueno, no sabía
-Hay muchas cosas que aún no sabés porque nadie te las enseñó o porque tal vez, no hubo manera de que te entre algo en esa cabeza
-Sí? Vos decís?
-Claro que lo digo por eso vos lo escuchás... o encima estás con algún patito fuera del agua? Eh?
-No se, no se, la fiebre no te baja
-Claro que no me baja porque todo mi cuerpo está luchando contra el virus, y es muy fuerte. Hagamos el amor.
-Eh?
-Sí, el amor se hace, solo no es
-Ajá, pero hoy no mi amor, por favor.

Para ese tipo de cuadros virales no hay ningún tipo de medicación que acelere el curso de la enfermedad para curarse pronto. Igual, todo se acentúa en aquellos seres que viven perturbados de alguna u otra manera. Ibuprofeno o paracetamol. Reposo, cuarenta y ocho horas. Si la molestia continúa consulte a su médico. No se automedique ni se autoanalise, tanto la medicación errónea como la pura subjetividad tienen enormes efectos y defectos colaterales.

lunes, 24 de marzo de 2008

que tristeza

Varios minutos de silencio en este triste día. Creo se sumaron tantos minutos de silencio juntos, que hace horas estoy llorando sin hablar. Delfina, nuestra amada gata familiar, murió hace un rato.
La verdad es que me invadió una enorme tristeza. Veinticuatro de marzo del dos mil ocho.

Dicen que escribir a veces es terapeutico y eso es lo que busco expresándome hoy acá. Como si no me faltaran ya demasiadas respuestas acerca de la muerte y de la existencialidad.
No murió de vieja.
No murió en una batalla ni en un accidente.
Murió sorpresivamente,
ya cuando casi no podía respirar lo manifestó, sin darme tiempo a revertir nada.
Veterinaria, oxígeno y nada.
Nada de nada.
Como siempre: lo que uno podría haber evitado, el abrazo que no se dió, el mimo sanador, y en realidad un vacío que ojalá no sea solo eso. Ojalá esté en paz. Ojalá. Ojalá...

Delfi (o gato Cortazariano, como decía mi cuñada con razón):
si leés este post (porque quien sabe allá donde estás los gatos leen) y si no lo leés también:

te quiero... y tal vez, te busque en la luna

jueves, 20 de marzo de 2008

Una tarde del dos mil ocho un niño se pierde en la plaza de mi barrio. Una madre desesperada comienza a gritar su nombre y todos comenzamos a mirar alrededor. Sin conocer el rostro, todos estamos buscando a alguien.

una sensación de vacío
la plaza ya no era una plaza
las personas eran gente por todos lados
los juegos no eran para jugar
las bellas sombras de los árboles iluminados por el sol eran monstruos

no se oían risas
solo gritos lejanos
la transformación en segundos: oscuridad de día

Ni siquiera había pasado un minuto, creo, cuando el niño aparece de la mano de una abuela que estaba a metros, alimentando palomas
sólo un susto

nací en el año 1975 y mis recuerdos aparecen tímidos en el año 1982
sin embargo siento haber jugado en plazas que no eran plazas y no había "sólo sustos"
sin el recuerdo y con la sensación de un vacío esos años habrán pasado entonces

es parte de mi memoria


Memoria para Construir

La pasta del domingo: clonazepan


El clonazepán pertenece al grupo de las benzodiazepinas, actúa sobre el sistema nervioso central como hipnosedativo, antiansioso, anticonvulsivante y miorrelajante.1,2 Posee potente acción antiepiléptica,1 acción tranquilizante manifestada por disminución de la actividad motora, ataxia, supresión de las respuestas incondicionadas de fuga y las respuestas condicionadas de evitación, así como relajación muscular.3 Su modo de acción es inhibir la propagación de las descargas cerebrales desde la zona epileptógena a las regiones corticales.1 La absorción oral es rápida y aparece en sangre a los pocos minutos; la concentración plasmática alcanza el máximo entre 2 a 3 h.2 ... Bueno, deme seis.


La pasta del domingo resultó algo incómoda. En verdad muy molesta. Extremadamente emocional. Demasiado salada.

Ñoquis al filetto, tan ricos para desperdiciar en una digestión llena de curvas provocada por un revoleo de palabras puntiagudas como romeros que se clavaban en las paredes del intestino, obstaculizando el turístico recorrido que podría haber sido...
Podría haber sido un hermoso almuerzo a la sombra de una sombrilla en el jardín de mamá, pero no lo fué.

Comensal primero, aburrido, relajado y con unas copas de vino tinto arroja opiniones que rebotan en la mesa, pican y en vez de caer al pasto o diluírse en el aire, se detienen salpicando con filetto a demás comensales. Comensal segundo, enfurece pero intenta continuar en la mesa, observar el plato lo ayuda a mantener un eje. (técnica demasiado corta, es mejor contar flores o lo que haya en cantidad) Comensal tercero intenta limpiar las gotas de salsa con una servilleta de papel pero observa que es casi toda la fuente la que está por derramarse. Comensales cuarto y quinto se tironean el único tenedor que parece ser peligroso, delante y por arriba de los vasos, las botellas, los platos, las cucharas, las miradas... ya con la añoranza de un almuerzo en paz y con el recuerdo o deja vú del mismo. Comensal sexto se replantea algunas cuestiones subjetivas de la posibilidad de una objetividad de un domingo al mediodía.

Comensal primero no logra detener la fuente de salsa que segundos antes arrojó al aire.
Una fuente que los demás intentan manotear y lejos de ordenar el caos, desparraman filetto por todos lados.
Escena evitable si los comensales no tuvieran ya el estómago casi colmado.
Escena indispensable solo si la atención del público hubiera caído en el aburrimiento.

Palabras que como un tomate acompañado de algún que otro condimento, pueden transformarse en picante.
La pasta del domingo se derramó en la mesa, en los estómagos, en la piel, y todo se manchó. Adentro y afuera.
El mantel ya estaba manchado.
Tal vez estas manchas se sumen. Tal vez algunas se borren.
La pasta del domingo terminó siendo un Clonazepan por plato.

Que hacer cuando tenés que almorzar y ya comiste?

miércoles, 5 de marzo de 2008

dos en uno


Así me siento a diario: como el shampoo y el acondicionador.

Dicotomía, ambiguedad, dos caras, dulce y salado, sutíl y explícito, blanco y por supuesto negro, grande y chiquito... contengo dentro de mí.

Extrañándolo porque se fué de viaje y disfrutando de mi soledad.
Tomando el café instantáneo en la noche, para escribir estas palabras, que quieren unirse a otras para narrar una historia, pero que no las dejo.Hoy las pongo acá, así, de esta forma.
Porque comenzaron las clases y el guardapolvo blanco me hace pensar en el fututro del mundo. El ruido de las tizas en el pizarrón un día de humedad. En la escuela los alumnos se forman temprano a saludar a la Bandera de la Patria y se me cae una lágrima. Y no se si aún me desperté o si llevé a mis hijas en un sueño...
A una escuela donde los valores se aprenden en todas las horas de todos los días. Donde la Honestidad no es un símbolo. Donde la solidaridad no es una señora, o dos... Donde te reciben con una sonrisa...
Es que veo entrar a cientos de niños con una fuerza y una enorme apertura a recibir enseñanzas, y pienso: que tarea tan importante! Un lugar en el que un niño observa con los ojos abiertos a un maestro que si quiere, puede aportar una semilla fundamental... y si no quiere no...
Yo espero que quiera, porque dos mas dos es cuatro, y perro se escribe con doble erre, pero la sinceridad, la solidaridad, el amor, la honestidad, la voluntad y el respeto no están en el proyecto curricular educativo, pero están en el aire, esperando.

Dos en uno también porque mientras pienso en la escuela primaria, y recuerdo como me despreciaba mi maestra de plástica de primer a séptimo grado, espero que suene el timbre para salir al recreo.
A ver si corriendo por el patio me lo encuentro.

P.D: el shampoo que viene con el acondicionador, si bien es práctico para viajar o salir del paso, no me deja el cabello lindo.

martes, 4 de marzo de 2008

Yoly, el muro y la crisis


Yoly llegó al Muro. Enorme, de piedra, grueso, alto, ancho, de punta a punta, y todo. Un muro.
Yoly tenía que derribarlo y por supuesto no tenía más que sus puños con sus huesos. Tenía huesos en todo su cuerpo pero estaba acostumbrada a usar las manos.. No contaba con otras herramientas.
Pensaba en derribarlo como única posibilidad pero en verdad, podría atravesarlo.

¿Porqué Yoly se había encaprichado en pasar el muro en ese preciso momento?
Tal vez, porque de lo contrario, debía volver, y según ella, venían siguiendo sus pasos cientos de recuerdos armados. Persecución que había empezado hace tiempo.

Estaba mirando a Yoly, mientras bebía una copa de vino semi recostada en una reposera en el borde de la piscina, y llegué a la conclusión: Yoly estaba en crisis.
Y la imaginé dejando sus puños, atravesando el muro con todo su cuerpo sin que se rompiera.
De aquel lado la ví sonriente y victoriosa
No sé si Yoly sabía que había del otro lado, pero sabía que no quería seguir allí.

Yoly comenzó a pegar contra el muro una y otra vez.
Situación por demás lastimosa en todo sentido.
Así que dejé de observar.

¿A quien perseguía Yoly? Seguramente había varios muros detrás de aquel muro.

Yoly llegó al Muro. Enorme, de piedra, grueso, alto, ancho, de punta a punta, y todo. Un muro.Yoly tenía que derrivarlo y por supuesto no tenía más que sus puños con sus huesos. Tenía huesos en todo su cuerpo pero estaba acostumbrada a usar las manos.. No contaba con otras herramientas.

¿Porqué llegó al Muro sin nada?

Porque es como en los juegos de mesa en los que hay un recorrido que realizar y en el transcurso de aquel tenés que ir consiguiendo objetos en el camino que de pronto pensás: "para que me sirve la moneda de oro, la llave gigante y el palo sagrado? a ver...."
... Y mientras jugás solo querés llegar porque resulta que tampoco querés llegar último y te parece que conseguir esas cosas es pérdida de tiempo. Entonces no las tomás. Y cuando llegás al final resulta que tenés que comerte la moneda de oro, abrir la puerta mágica con la llave gigante y conquistar el mundo con el palo sagrado.
Si no, nada.
Si no, como Yoly, te quedás rebotando en el final, que no es un "GAME OVER", sino, un espacio vacío antes de la siguiente etapa.

Mientras terminaba la copa de vino pensé en la crisis de Yoly, en el muro, en la posibilidad de traspasarlo, en el frío que iba a tener al meterme en el agua, en el último tramo engañoso y en la tremenda sombra velóz de los recuerdos... que te apuran, te apuran y no te dejan agarrar las herramientas en el camino.
Splash!


viernes, 29 de febrero de 2008

terminála querés!!


"No te enojes conmigo, el Señor aún no me ha terminado" decía el cuadro con la foto de una niña triste que estaba, por supuesto llorando con mirada melancólica y flores.

Estaba colgado frente a la dirección de mi escuela primaria. Una escuela de monjas buenas alemanas, y no sólo me detenía a leerlo cada día, sino que lo observaba durante un largo rato.

La foto se daba el lujo de detener el instante de una lágrima resbalando por la mejilla de la niña.


¿Me habría terminado ya el Señor?

¿Cómo saberlo? ¿Cómo verme crecer bajo el cincel del Señor?

Una vez terminada... ¿Qué se suponía que debía hacer?

Por lo menos, intuía que llegado el momento, ya podían enojarse conmigo tranquilamente.

Pero aún estaba inconclusa (pienso ahora en una escultura o en un dibujo)


Cuando un dibujo está sin terminar, faltando algunas líneas, el ojo lo cierra de la manera que le place. Pero... podía una niña ser acabada por un otro como más le gustase o gustara?


Intenté no creer en ninugún Ser Supremo que debiera terminarme algún día. Era preferible antes que creer en Uno que no tuviera las herramientas para hacerlo.


Crecer, se crece igual.


Continué confesando mis pecados por no estar terminada, cuando tal vez, no hacía falta.

Entre misas y piletas. Ganando medallas por ir más velóz. Observando las esculturas de los santos y de Cristo con sus heridas tan detalladas que hasta parecían recientes.


Luego el Templo Budista, la práctica Zazén y dejé de insistir en no creer en nada, porque de a ratos parecía caer con Alicia y los conejos.


En un momento me dí por terminada.

Ya cuando él me conoció, tenía unos trazos improvisados que me terminaban abruptamente.

-Será de Dios! Dijo él. Que linda chica.

-No entres en detalle. Le dije.

Porque en aquel momento pensé: a ver que me falta?

Y sin espejo me terminé como pude.


Todavía él, de vez en cuando, me señala la terminación y me dice:

- Sabés una cosa? Que además... no te combina


No te enojes conmigo, es cuestión de borrar y vover a dibujar.

jueves, 21 de febrero de 2008

Cuan Lejos y las Ocho Cosas


Cuan lejos se puede estar para no pensar (ni tocar)

Estábamos desayunando con café instantáneo y tostadas con dulce de arándanos (porque están de moda los arándanos y además hacen bien al aparato urinario) y observaba como se buscaba a sí mismo.
Crujía el pan tostado en su boca mientras aparecía su imagen. Inetelectual, sensible, astuto y discreto aparecía en los medios donde él se estaba buscando.
Eramos dos mirándolo: él y yo. Sin embargo veíamos a diferentes personas.
Sorbo tras sorbo de café. Pensaba en las miradas y los medios, en los ojos y los filtros.
Otra vez pasaban los desayunos en silencio desde hacía ya un tiempo.

Estaba pensando en el poco tiempo que compartíamos y que como el café y la taza, terminaban en la cocina, vacíos, cuando se me presentaron las ocho rodajas de pan tostado sobre el plato.
Ocho minutos habían pasado desde que lo miré por última vez, mi vista estaba ahora en la harina refinada, cocinada y rodajada.
Los panes como cosas.
Esas ocho cosas que quisiera hacer antes de morir.

Inmediatamente recordé que desde muy pequeña decía que iba a vivir hasta los treinta años. Como la práctica zazén me enseñó, dejé pasar de largo aquella idea o recuerdo y lo miré.
Estaba tan lejos.

Que él me mire, que él me hable, que él me abrase, que él me escuche, que él me bese, que él me juegue, que él me aparezca, que él me busque.

En ese momento la gata me rosó con su cola y siguió hasta el cuarto de las niñas. Desde allí salieron risas hermosas como música y pensé otra vez en las ocho cosas.
Entonces me gustaría seguir riendo con mis hijas siempre, viajar mucho y a todos lados, vivir un poquito en Lisboa, tocar tan bien el violín y el tambor (casi para unir Europa con Africa en un solo sonido), leer todo lo que deseo sin perderme entre las páginas, tener una casa de campo, nadar en mares, comprarme un espejo... buscar y encontrar

...y así, si hubiera nueve panes en mi mesa, agregaría una cosa. Pero ahora cada vez quedan menos.
Porque nos los comemos con el dulce de arándanos, porque hace bien al aparato urinario y para compensar el daño que nos provoca el café instantáneo, que nos encanta.

Fue una entrada exraña. Un pedido de una amiga de expresar las ocho cosas que me gustaría hacer antes de morir... Escalofrío

jueves, 14 de febrero de 2008

de la mano del agua, vamos


De la manito como cuando éramos pequeños.

¿Ibamos de la manito cuando éramos pequeños?


Mar de las Pampas, un lunes de febrero de frío y un poquito de sol. Año dos mil ocho.

Mi hermano me mira con ojos desafiantes. Mirada cómplice.


Nuestra infancia transcurrió casi toda bajo el agua, en incesantes brazadas que trazaban caminos detrás nuestro, en piletas. Interminables largos de veinticinco o de cincuenta metros con vueltas americanas. Respiraciones agitadas y sudor invisible.
Bajo el agua creciendo y superando nuestra propia marca.
Tocando el borde sabiendo que habíamos llegado.
Saliendo para volver a meternos... al agua.

Lo miré también, venciendo la "ameba" con mis propios recuerdos.
Y corrimos al mar.

El frío desapareció en el mar cálido. La gente desapareció. Solo quedamos nosotros y el mar "peligroso". Peligroso porque sus aguas no descansaban, rompían sus olas, una tras otra, con fuerza.

Uno, dos y tres... y curiosamente ninguno faltó al desafío de sumergirse completamente bajo el agua salada.
Al mismo tiempo salimos de la primer ola, nos miramos y sonreímos.
Su desafío. Mi desafío.

Entonces me tomó de la mano y continuamos entrando en el mar.
Me dijo algo de Alfonsina, sonreímos y avanzamos unos metros.

Me dejé llevar.
El me llevaba.
Tal vez como cuando éramos pequeños...

Año mil novecientos ochenta y dos.
De golpe una ola enorme me sorprendió con fuerza.
Ya estábamos distantes.

Una ola con veinticinco años me pasó por arriba, revolcándome contra la arena.

Al principio intenté oponerme a su objetivo, y luego no tuve otra opción más que darme por vencida y dejarme a la buena del agua. Creí salir en un momento, pero nuevamente contra la arena, perdiendo la noción de tiempo y espacio.

Cuando me encontré de pié ya no tenía ocho claros años, y mi dos piezas estaba fuera de lugar.
Me acomodé.
Busqué a mi hermano con la mirada.
Seguía siendo un niño jugando con las olas y en sus ojos me ví igual.

El tiempo vuelve hacia atrás en un sitio que se elige.
El agua me devuelve algo que no puedo agarrar porque se escurre entre mis manos.

Aprovecho el espejo de los ojos azules de mi hermano para verme así, con una sonrisa tímida y con un poco de miedo, para meterme más adentro, de espaldas a la costa.

Uno, dos y tres... y lo curioso es que ninguno faltó al primer intento de zambullirse en el mar. Pacto exitoso. (Acuoso. Húmedo. Salado. Dulce. Definitivo. Frágil)

Treinta y pico de años se me sumaron en total cuando salí de la ola y ví mis pisadas en la arena...

Nadie puede quitarme lo nadado

jueves, 7 de febrero de 2008

de pichones y calefones


Una mañana encontré en la puerta de casa un pichoncito de pajarito muerto.

Otra mañana, también temprano, hallé otro pichoncito muerto en la puerta de casa.


Una tarde MetroGas me cortó el gas propiamente dicho por una pérdida en la vereda. Era por la época en la que él se había ido de nuestra casa porque los destinos nos jugaban a diferentes deportes (ya ni se podía competir) así que además de no tener gas, tampoco lo tenía a él.

La cuestión es que contraté un gasista m a t r i c u l a d o que quitó el calefón para romper la pared (también rompió muchas otras cosas, como vidrios, un plato y un caño de agua) y realizar el negocio que llevan a cabo en estas situaciones la empresa de gas con los gasistas.

Pero algo extraño ocurrió. El señor arreglador del gas me dijo:

- Señora, mire. Esto le estaba tapando gran parte de la salida del calefón. Suele suceder.

Mientras me mostraba un nido de pájaros entre sus negruzcas y polvorientas manos.

- No lo puedo creer. Le dije, casi entre lágrimas.

En verdad no sabía si llorar porque los pajaritos ya no tendrían nido para sus pichones, porque podríamos haber muerto asfixiados por la salida tapada del calefón, o porque él no estaba para ver el fenómeno.


Sucede que la salida del calefón, ese caño que sale para afuera, atravesando la pared y que tiene un sombrerito del lado externo superior, suele ser cálido, obviamente por el calor del aparato que calienta el agua, y parece ser que la temperatura es ideal para el desarrollo de los huevos primero y de los pichones luego... de los pájaros.

Que bonito.

Adoro la naturaleza, pero no cuando se empecina en formar parte de la obra del ser humano, de manera caprichosa e invasiva.


Las hermosas y cantoras aves anidan en la salida del calefón, y allí es donde ponen huevos.

Más tarde, al bañarnos con agua caliente, o al lavar los platos, o simplemente con el calor del piloto de mi calefón, los huevos reciben el calor que necesitan para transformarse en pequeños pajaritos desplumados o pichones.

Pichones que luego caen a la calle porque les cuesta salir del nido, o porque creen que ya aprendieron a volar, o no quiero pensar en que tan pequeños quieran suicidarse (no es una acción propia de los animales)

Lo real es que caen y mueren, o caen muertos.

Da igual.


Esta mañana salía de casa apurada y apenas bajé la vista lo ví. El pichón estaba en el piso. Como son los pichones, rosados y un poco transparentes, con el pico ya terminado y los ojos grandes.

Observé que no respiraba y ya no lo coloqué en una bolsa, ni lo enterré en el arbolito de mi vereda, lo empujé con el pié hasta la calle, y me fuí. Llegaba tarde al trabajo.


En el trayecto pensaba en deshacer el nido nuevamente, porque de esta forma no colaboro con el normal desarrollo del medio ambiente.

Ya en el colectivo, afirmaba mi teoría de quitar el nido de allí, poniéndome en el lugar de las aves... porque si alguien se diera cuenta que estamos habitando una casa que de un momento a otro, al salir por la puerta cayéramos al vacío de a uno y de a poco... bueno, me gustaría que me avisen y me recomienden una mudanza.


Definitivamente me entristece comenzar el día a punto de pisar un pichón muerto en la puerta de casa, así que voy a sacar el calefón

y después el nido.


Y le voy a mostrar el fenómeno.

martes, 29 de enero de 2008

Piedrazo existencial

Hace tiempo que me sucede lo mismo.
Cuando sin pensar en la felicidad, me siento cómoda y en unidad con el cosmos. Cuando terminando de cocinar no pienso en nada y siento una sonrisa en mi cara.
Cuando estoy en ese estado…
Zaz!
Cae una piedra sobre mí cabeza, o rebota a mi alrededor.
Miro hacia todos lados para ver si descubro de donde vino aquel contundente realismo. Nunca encuentro nada. Nunca encuentro a nadie.
Y pienso en la soledad.
Y pienso en la muerte que podría haberme provocado el piedrazo.
Luego pienso en la maldad gratuita y en la maldad bien remunerada, en las diferencias sociales.
Pienso en quien (carajo) se toma la molestia de arrojarme una piedra, si es que es alguien, o no.

Siempre el mismo piedrazo.
Y la piedra? Se pierde mucho antes que concluya mi reflexión:
El piedrazo es el que me hace ver que estaba en un momento felíz.
Pero… como es posible que tenga que pagar tan caro un simple espacio?
Y así ando, llena de moretones y marcas que se borran rápidamente.
La piedra y el rastro se borran al mismo tiempo. Solo quedo yo y todos los planteos que me ayuden a hundirme bien hondo, bien abajo, donde nadie me vea, donde una piedra no tenga otro destino que chocar con la tierra.

Tampoco se exactamente como salgo, siempre, de allí abajo.
Creo que es un haz de luz o un viento al revés, como una aspiradora
No se, pero es cierto que otra vez sé que estaba sintiendo felicidad, porque acabo de recibir un piedrazo existencial.

Ay, la piedra filosofal duele.

esperar que la pava hierva


A mi amiga, la que espera que hierva el agua de la pava, le dije que era cuestión de tiempo.

Que el dolor de un dedo agarrado por la puerta dura un determinado tiempo.
Luego pasa.
Más luego te olvidás de cómo te dolía
En menos de lo esperado te lo volvés a agarrar.

Pero a mi amiga, la que espera que hierva el agua de la pava, le pasaba otra cosa.
El agua se le hervía y para el mate no le servía.
¿Pero no es que esperás eso? - Le dije
Sí, pero es una forma de decir… esperar que el agua hierva, esperar que esté lista para el mate.

- Me dijo casi enojada
Tal vez hay que esperar que el agua esté lista para el mate y no "que hierva…" - le aclaré

Mi amiga, la que espera que hierva el agua de la pava, llegó a su casa tarde.
Puso la pava en el fuego casi al mismo tiempo que la música.
En el estribillo del tercer tema escuchó el agudo silbido de la pava.
Entonces tiró la mitad del agua en la pileta de la cocina, llenó lo que quedaba, y como siempre volvió a ponerla sobre el fuego…
Se calentaban de la misma forma los pensamientos en su cabeza, y cuando se vislumbraban puntos de solución, los 100 grados centígrados entraban en ebullición y otra vez… había que tirar el agua… y todo era una porquería.
Todo, hasta los grados de la temperatura estaban en su contra, junto a aquel amor lejano del hombre que vive lejos. También la pava deteriorada y la humedad.

El jueves pasado la ví:

Ya no espera el agua que sabe que no le va a servir…

Ella llega, pone la pava en el fuego, la música, y cuando el agua hierve, quita la pava del fuego, rápidamente y sin repasador. Abre el freeazer, toma unos hielos, se los tira adentro de la burbujeante agua y se acabó.

El que cantaba en el disco también terminó, así, como el chán chán del final de un tango.
Entonces disfruta de unos ricos mates y piensa en otra cosa.

Su experiencia y el fastidio que me produce sacar los cubitos de la hielera, me ayudaron a no esperar que hierva el agua.
A agarrar lo que estaba esperando antes que siga de largo o antes de que se transforme en lo que se que no me va a agustar.
Si bien, a veces, el error está en lo que espero… pero no voy a discutir otra vez

Además, sabemos que la línea que separa un grado centígrado de otro (y eso es muy pequeño) puede arruinarlo TODO, o transformar, evolucionar, como sea... ya es otra cosa.

Te queda igual?


no quiero quemar mi lengua

lunes, 28 de enero de 2008

una escena


El día en el que me besó por primera vez, vi la vía láctea claramente,

y la noche era nueva.

Sucedió luego de ir al circo.

Yo no pisaba un circo desde los siete años, donde me sacaron la fotito que se mira a través de la lupa...

Esa noche ví una moto volando, una mujer partida al medio y entera luego, un clown, acróbatas al borde, músicos pintados. Luego de todo eso, él me besó.
Como andaba por esos tiempos en donde repartía colores gratis. Donde esperaba horas nada. Cuando nada llegaba. Y mi melancólica mirada se escondía.
Como andaba pisando colchones y pegando saltos. Mojando mi cabello con el agua de lluvia y abriendo la boca para beberla.
Un personaje que atado a un globo volaba a la altura de las miradas, y así fue a dar con sus ojos.

Luego, como era de esperar, empezamos a armar las escenas.
Improvisaciones casi todas, terminaban siendo capítulos enteros de telenovelas o comedias norteamericanas.
O las más complejas como algunos dramas europeos, actuando una tristeza desmesurada hasta el primer plano de las lágrimas.
La lágrima en primerísimo primer plano resbalando por mi mejilla y entrando en la taza del café instantáneo, salpicando la mesa. Cámara lenta.


Toma uno, toma dos, toma tres, acción y otra vez mi libreto está en blanco.
Ni una letra para estudiar frente al espejo. No se que decir y me río
Hablo, me pregunto y me respondo por dentro, en silencio...
El filma mi mirada, está fascinado.

Toma uno, toma dos, toma tres, acción y ahora mi libreto está desbordado de palabras, monigotes, letras invertidas, tachaduras, caras dibujadas, números, cuentas.
Mi personaje tiene los textos de casi todos los integrantes del elenco.
Estoy mareada.
No tengo espejo para verme ni tiempo para ensayar.

Querías protagonizar la historia? Me dijo...
y ahora que hacemos? Ya firmamos los contratos, continuó...
Le respondí con una vuelta carnero, tres eles juntas, con la palabras mamá libro comechingones y poroto, con un ademán y una mueca.

Extraño el silencio, la página sin palabras. Nunca tuve "el miedo a la hoja en blanco"
¿Porqué, así, derepente, tengo tanto papel?
A veces hasta soy la escenografía de la obra, y hasta compongo las melodías y efectos especiales.
Hago dobles de riesgo y no me pasa nada
Hago de animales y también sostengo la luz para generar un clima.

Hablamos al mismo tiempo. Nos pisamos. Nos miramos para girar al mismo tiempo en una coreografía de danza contemporánea, donde rebotamos y saltamos al compás de cualquier ruido. Todas las escenas dicen sin orden.
El final al principio, anulando todo lo que viene luego

Cada día amanece el día del estreno.

Están dopados los enamorados? dice en una hermosa canción, Gabo Ferro...



martes, 22 de enero de 2008

En enero contra el suelo

Hace una semana aproximadamente llegué desde San Luis de una manera muy especial. Parece que fuí a dar con el suelo del barrio de Flores de la Ciudad Autónoma de Buenoa Aires, de golpe... de un salto involuntario desde el Cerro de Oro en la Villa de Merlo hasta acá, tardando días en despegarme de las baldosas del pasaje donde está ubicada mi casa. Curiosamente mi cráneo con el cerebro y todo eso, estaba intacto, por lo que me fué muy complicado pensar en ese regreso repentino. Mi cuerpo cansado, muy cansado, con un poco de fiebre y mareos.

Luego de unos días tomé la decisión de guardar aunque sea, la carpa en un armario.
Al tercer día, puse los dedos en aceite hirviendo para ver si todo era un sueño, y si yo, tal vez, estaría en verdad en las maravillosas sierras, respirando un increíble aire puro, a los pies de un arroyito de agua cristalina...
En el Instituto del Quemado me pusieron una crema antibiótico y me vendaron toda la mano. Luego volví por una curación, y cuando la enfermera quitaba mi piel con una tela y veía estrellas de esas que duelen, caí en la cuenta que no tengo fe. Necesito tener fe, al menos para decir: "por dios" o "ay dios mío" con certeza que estoy diciendo algo coherente.

La cuestión es que bruscamente regresé y acá estoy: diciéndole a él todo el tiempo que no creo estar acá, que como puede ser, que para que la ciudad, que porque no un pueblo, que las montañas, que la música del agua, en fin...

En cuanto termine de arreglar la vereda de casa (porque la rompí al caer y porque algunos vecinos se quejaron) voy a relatar un poco ese viaje a San Luis.

Encantada de volver.