miércoles, 29 de agosto de 2007

como construir un recuerdo lindo



1) tomar los recuerdos feos de la punta

2) sacar el stiker de "Original" y sostenerlo con fuerza, con las manos

3) mirarlo detenidamente hasta que esté nítido (si se ejecuta el proceso con ambas partes del cerebro, es lo mismo)

4) pegar el stiker anterior en alguna pared, o directamente arrojarlo a la basura (por el inodoro no se van)

5) girar el recuerdo, ya calentito por el calor de las manos, y depositarlo en una superficie limpia

6) amasar, sin palo, hasta obetener una bola lisa (aprovechar ese tiempo para cantar alguna canción de aquel entonces, si se recuerda alguna...)

7) moldear, ahora sí, un lindo recuerdo (*adjunto algunos moldelos)

8) descanzar un rato horizontalmente y con los "ojos bien cerrados", con el recuerdo en el pecho.

9) abrir los ojos, sonreir (si se tiene ganas, si no... es que no salió bien)

10) intentar recordarlo en un par de días (no por la mañana, porque no se puede)


*una caricia de mamá, una leche caliente con chocolate, un baile con el/la novio/a, un abrazo de los abuelos, la casa de los primos, una maestra buena, un asado bajo un apacible domingo de sol sin discuciones familiares, una canción de María Elena, una torta bien decorada, una valija para vacacionar, arena rica, un buen helado chorreado, la risa de un perrito, la escalera, la plaza, la escuela sin penitencias, caballos domados, un beso


Son solo 10 pasos, es muy fácil de realizar, y de a poco... vas reemplazando lo feo por lo lindo.

Lo que ya no usás por lo que te querés poner... para salir!


SOLO PARA ADULTOS NEGADORES Y DESMEMORIOSOS, O DESMEMORIADOS, Y DESMEDIDOS (MALPARIDOS?) DESAFORTUNADOS, DES-OLADOS, TRISTES, ENOJADOS, ANGUSTIADOS, DESESPERADOS PORQUE BUSCAN EL RECUERDO FELÍZ

domingo, 26 de agosto de 2007

como sería mi vida en Londres


... me despertaría por la mañana y tomaría un café instantáneo (me encanta), miraría por la ventana de mi habitación y no reconocería el paisaje, intentaría llamar por tel a casa, para contarles lo lindo que es este país y no lograría comunicarme, porque no sabría el código, porque no sabría hablar inglés, porque no tendría tono. Luego de observar la neblina y tomar el salbutamol, intentaría dormir otro ratito más, y en ese interín, soñaría que estoy en Buenos Aires, que él me tiende la mano para cruzar un arroyo, que no está demás decir, es muy extenso y donde el agua corre a enorme velocidad arrazando con todo lo que encuentra por el camino, y me tira con fuerza, cayendo de su lado. Toda raspada, me levanto y le digo:"me salvaste". En eso pasa el sillón que tenía en la casa de la vía. El me deja observar lo que continúa pasando frente a mis ojos, por el arroyo, hasta que coloca una mano sobre mi mejilla, girando mi rostro para ver el suyo. Y no lo veo. Vuelvo la mirada hacia la otra orilla, donde antes estaba, y ahí tampoco está. Sin soñar que construyo un puente de madera y vuelvo, me despierto. Good morning, o tal vez ya sea el mediodía. Y pasearía, con un piloto puesto, porque obviamente llueve.

Mi vida en Londres sería como una especie de mi misma vida en otro idioma, que semi conozco, que entiendo lo básico y que con eso me bastaría, para no perder tiempo en inglés. Para utilizar lo mínimo indispensable, porque quien tomaría un diccionario bilingue para hacerse planteos existenciales.

El estaría mucho más cómodo en mi vida en Londres.


(Inspirado en www.mividaenlondres.wordpress.com de un amiga que vive allí su vida, pasen y vean)

olvidé mi sueño

lunes, 13 de agosto de 2007

Las palabras que nunca más nos dijimos...

... son las mismas que nos tragamos.

Durante toda la tarde de aquel café instantáneo (nos encanta) y durante todas las otras tardes que siguieron, hablamos sin decirnos nada, en un silencio lleno de gestos.

Leí varias veces las letras sueltas que nadaban en sus ojos llenos de agua

"las letras caen, cuando las lágrimas se forman, y descienden por la mejilla como por una cascada, y al llegar a una superficie, la palabra inesperada se arma. Triste, como en un charco que parla... entonces solo allí puede leerse, si se quiere..."

Y al no decirnos nada, nuestros cuerpos, con los sentidos que restaban a la audición, se expresaron. De golpe. Luchamos como primitivos... por ejemplo: en lugar de avisarle que la cena estaba lista, le metí un trozo de pollo en la boca.

Así y todo, lo ciero, es que no nos dijimos más nada, hasta ayer... Él rompió el silencio, cuando, sin querer, golpeó un dedo de su pié con la pata de una silla. Al oir su doloroso grito, reconocí su voz. reconocí que la extrañaba. Me acerqué, le pregunté si necesitaba hielo. Dijo: "NO". le dije: " EY, ENCIMA QUE TE QUIERO AYUDAR", me dijo: "SI ME QUERÉS AYUDAR NO ME DIGAS NADA, NO VES QUE ME DUELE"... y ya no se como seguimos, pero en silencio... ya no.