jueves, 12 de julio de 2007

Desde que nevó ya no hablamos




nos quedamos blancos, helados, con la boca llena de nieve, y ambos dejamos sorprendernos por el evento, y la verdad es que la nevada resultó maravillosa, no tanto como sanadora, no, para nada, pero tal vez sí ha sido una pausa de paz.


Por eso no seguimos metiéndonos palabras de "prepo", porque en medio de una discusión, o mejor dicho en el medio del intercambio de palabras... una enorme bola de nieve cayó encima de su naríz, claro, yo me reí, el sonrió, y el resto lo hicieron los demás copos de nieve que continuaron. Sin embargo enseguida me acostumbré, y fué como si nevara cada invierno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires... y eso no puede ser. ¿Por qué el asombro me dura tan poco?


La cuestión es que la nieve ayudó... cuando la última palabra de él se me estaba clavando como un puñal los inesperados copos de nieve empezaron a caer, los pastos se cubrieron de nieve, también los techos y los gatos, los autos y los cabellos... hermoso, todo cubierto entonces.... bueno, a veces está bien tapar, no? En verdad aún veo toooooooodo cubierto de nieve blanca, muy blanca, a pesar de oir a algunas personas que dicen: "no corazón, ya no hay nieve"...mmm yo sí que la veo, eh?

lunes, 9 de julio de 2007

despues no escuché mas nada


y entendí todo. Ya con las maletas en la cabeza, nos hicimos los dormidos. Antes tomamos un café instantáneo (nos encanta) creo que con un alfajor. Yo soñé con una señora muy gorda que me enseñaba como se hace el amor con un bello hombre. El soñó que todo era un sueño. Y casi sin despertar me habló otra vez de las mariposas, de los viajes, de las soberanas, de la tierra cuando se moja, de las mujeres que luchan en el barro... y allí se detuvo su relato. Supongo que imaginando como me vería yo misma en una lucha en bolas en el barro peleando por ganar no se que fantástico premio. Entreabriendo los ojitos lo ví, sus ojos tenían luz, mucha luz... eran casi señales desesperadas y me desperté. Le acaricié el cabello. Tomamos café instantáneo, que nos gusta mucho... y ya la luz no venía solo de sus ojos, entonces me tranquilicé.

Las mañanas aclaran lo que la noche oculta... eso que a la noche parece un mosntruo a la mañana es el canasto de la ropa sucia... bueno, para algunos la ropa sucia es un monstruo... para mí monstruos son otros, son esos que no existen y asustan.

Después no escuché mas nada, tal vez quedé sorda, tal vez él se quedó mudo, o quizás a ambos nos separa un angel celestial cual pared proptectora que defiende nuestras sensibles almas de las impulsivas palabras que salen de la boca y entran el el oído, sin ningún filtro.

Es la primera vez en la que siento que el silencio me sienta bien, el mío el de él.... el de todos.

Entonces lo besé, sin ruido. Solo lo besé.

martes, 3 de julio de 2007

Estamos hablando mucho por suerte y yo entre palabras pierdo otra vez el globo

... hoy le dije que ya no iba más, que las palabras son hermosas pero que la goma las borra. Que se que a ambos nos encanta el café instantáneo, que nos gusta comer a fuerta, la ropa indú, la tela rústica. Que ambos consideramos que las plazas son tristes, pero que igual vamos porque a los niños les gusta... Me dijo que bueno, que si dentro de la torta no se esconde nadie... que entonces la cortemos y la comamos... Le dije que bueno, que antes me gustaría algo salado y el me dijo que antes del amanecer resolveríamos parte de nuestra compleja vida... no se si le creí pero me acosté con la ilusión, de aunque sea soñar con una música de Bach, no muy fuerte, no muy melancólica, no muy suave... Mañana él me va a decir otra cosa y yo no sé.