miércoles, 19 de diciembre de 2007

la bola de cosas


El me dijo que por la mañana no se puede establecer conmigo ningún tipo de contacto.

Esa mañana de sol y brisa, como tantas otras, café instantáneo de por medio, lo perseguí por toda la casa nombrándole todas y cada una de las cosas que deberíamos haber hecho desde hace varios años. Le estaba hablando de la puerta del baño que no cierra desde que compramos la casa mientras se lavaba los dientes y le reprochaba no haber revisado ni uno de los cuadernos de la niña más grande, a la vez que mechaba el monólogo con mi lista pendiente, como por ejemplo no haber llamado a mi maestro de violín desde julio. Todo eso le contaba mientras el intentaba improvisar su día de la mejor manera.

Veía, como en un termómetro, como mis palabras iban aumentando la linea roja, desde los pies a la cabeza, ya estaba por el cuello. Y no paré.

No lo hice hasta que me dijo: saqué los pasajes. Nos vamos a la montaña, así que guardá la bola de cosas en algún lado y vamos.


De eso se trataba, de cambiar una mochila por otra. De una mochila muy pesada a otra bastante más liviana.

Al principio me indigné, porque no podía ser de otra manera, y le dije:


Vos pensás que podés decidir cuando puedo subir a una montaña o cuando debo dejar mi bola de cosas? ¿Donde puedo dejar esto ahora? ¿Vos me garantizás que cuando baje de la montaña y regrese aquí, la bola de cosas no habrá aumentado de tamaño considerablemente? ¿Cómo pretendés que apriete pausa y me duerma en blanco en una carpa?


Intenté deshacerme de la bola de cosas, porque no era posible cargar la cocinita, la carpa, las bolsas de dormir, la ropa, las niñas, los juguetes, el inflador, las estacas y demás, teniendo semejante bártulo encima. Así que estuve separando aquellas cuestiones que no disfrutarían del paisaje, como las cuentas pendientes, el ABL, los gatos, el perro, el informe de gestión de mi trabajo del año 2007, la pc, el secador de pelo, la cera, el cine, los reclamos familiares y los úlitmos caprichos sin consuelo. Dejé todo en una caja, y si bien algunas cosas volvieron a mí como un imán, el peso era otro. No me preocupé por aquellas cosas porque sabía que existía la posibilidad de dejar algo en la punta de la montaña o encender algún fuego una noche apacible.


La mochila estuvo lista rápidamente y como siempre tuve la sensación de olvidarme todo, tal vez era mi deseo.

Al cerrar el cierre, me senté arriba de los bolsos, y miré la puerta sin pensar en nada.

Luego de unos minutos, ya con la mochila, y el protector 15 en mi piel, noté su mirada.

No hizo falta ninguna palabra.

Faltaban aún nueve días para partir.

Llorando por dentro le dije que era un ensayo.

Miré la caja que contenía la bola de cosas y pensé.

Mientras escuchaba la música de mi vecino Favio, una cumbia, me quité la mochila pero no abrí la caja.

No lo hice.

No tenía porqué.


despuésm de todo, la bola de cosas sabría que en algún momento volvería...


lunes, 10 de diciembre de 2007

se dice que una niña se volaba como un globo y se dice que una mujer intenta sostener otro con firmeza entre sus manos



Así que una niña se volaba a cada rato por un fuerte viento. Por suerte la agarraba siempre la misma vecina al verla pasar volando por la ventana de su departamento. La tiraba para adentro, de un brazo a veces, otras veces de una pierna, la bañaba, la peinaba y la perfumaba. La sentaba frente a los dibujitos animados y los miraba con ella. Mas tarde, ya entrada la noche, su mamá la pasaba a buscar y la tironeaba hasta su casa, balbuceando palabras de disgusto, porque no entendía como aún no tenía el peso suficiente.

No era la niña, era el viento.
No era la vecina, era el destino.
El lugar que escoge una hoja para dejar
de volar.
El sitio en el que reposa la mariposa.


Tal vez, lo extraño en todo esto, no sea ni una hoja ni una mariposa

Sin embargo cada viento fuerte le volaba el cabello y le abría la boca, tan pero tan grande, que sentía casi la mandíbula partida. Al principio se agarraba fuerte del gato, quien astutamente se soltaba, entonces se sostenía de la manija de la puerta de su cuarto. Fuerte, fuerte, fuerte y otra vez se soltaba. El intento por sostenerse y salir victoriosa frente al fuerte viento, la lastimaba, y creo que ya al final de la resistencia, se soltaba orgullosa sabiendo que venía la mejor parte:

La parte en la que imaginaba ser un globo.

Una niña que vuela puede parecer un globo.
Una mujer que vuela es difícil de imaginar. En todo caso puede parecer alguna alucinación causada por alguna droga, un vestuario con relleno, una visón extraña, un grupo de bolsas arrojadas a la calle y a su suerte, un cartel desprendido, etc… en fin, cualquier cosa, menos un globo.


Una niña que vuela puede imaginar ser un globo.Una mujer que vuela no puede imaginar ser un globo. Tal vez crea en algún ataque terrorista, en alguna mala jugada del destino, en alguna tarea que quedó pendiente.


Lo cierto que es que un buen día en el que el viento continuaba muy fuerte, la vecina se mudó y la niña creció. También su peso aumentó y entonces ya no tenía que sostenerse del gato ni necesitó agarrar la manija de su cuarto para no volarse.


No se sabe que ocurrió primero, si la mudanza de la vecina o su crecimiento.
Sí se sabe que ya no vuela.
Desde su ventana observa algunos globos pasar y los agarra inmediatamente, pero siempre son simplemente globos.
A veces se detiene en el medio de un parque, abre sus brazos y siente la brisa suave que la atraviesa y siente su cuerpo lleno de aire sobre la tierra.
Señal de que ya no se vuela.
Señal de que no olvida.

Mientras tanto yo, camino intentando sostener una goma rellena de aire y atada con un hilo…

jueves, 29 de noviembre de 2007

respuestas


Gloria necesitaba respuestas. Se le habían acabado hacía un tiempo considerable.

Una tarde apacible mientras lavaba los platos del mediodía, se preguntó para que lo hacía, cuanto tiempo le llevaba, porqué el detergente hacía espuma, entre otras cosas. Fué en ese instante en el que se dió cuenta que ya no tenía respuestas para nada. Por lo menos no tenía justo las que ella preguntaba, tal vez sí tenía alguna para alguien que necesitara.

Así que tomó su billetera, sus lentes de sol, el celular, un puñado de castañas de cajú y salió.

En el centro comercial se encontró con los negocios decorados de estilo navideño, con turrones duros y blandos, con bolas de colores, con pinos de diversos tamaños, con tiras de colores para adornar "tu arbolito", con luces pequeñas y hasta con música. Papá Noel de peluche, de cerámica, de papel maché, de plástico, de cemento, de telgopor, con barba blanca y panza. Con el niño Jesús en la cunita, con María, José, el pastor, el rebaño, los reyes magos, las gallinas, la estopa, la casita, las estrellas del cielo, y los camellos. Las bombachas rosas, tangas, culotes, colalés, short, pequeñas y grandes.

Recorrió los negocios y al parecer ya nada de lo que buscaba estaba en vidriera. Sus preguntas aún no encontraban respuestas. Así que Gloria se detuvo a tomar un café en un bar de una avenida de Caballito y tomó nota de las principales preguntas huérfanas.

Pagó siete pesos por el café con la propina incluída, pensó en que estaba muy caro el café y se preguntó si esto tenía que ver con la navidad.

Comenzó a caminar hacia el parque Rivadavia...

En el Parque Rivadavia, niños de distintas edades jugaban en las raíces de un enorme árbol, y se reían. Gloria se sentó a observarlos.

Algunos lloraban al caer de una rama, pero al ratito ya se les pasaba.

En ese momento fué que me encontré con Gloria.

Yo venía de comprar un libro en la feria, de Carver, y me disponía a leerlo, cuando Gloria (yo no sabía que así se llamaba) me preguntó la hora. La miré y le dije "ni idea". Pude ver como sonreía, y entonces me pregunté que le habría causado gracia. Parece que ella se dió cuenta y me dijo: "me río porque salí a buscar respuestas porque ya no tengo... pero veo que no soy la única".
Le dije que si se refería a mi ignorancia acerca de la hora, eso no era para mí una preocupación, sino al contario, era el día en el que no me preguntaba nada. Ni la hora.

Luego de un rato, mientras leía el libro y ella miraba el paisaje me dijo: "ese árbol es peligroso, no te parece?". Puse el dedo en el renglón que estaba leyendo y le dije: "no sé, tal vez, pero... los niños parecen estar muy divertidos, no?" Ella me respondió: "no sé, ya te digo... solo tengo preguntas, es que lo veo de esa forma pero sé que no tengo la certeza de que sea realmente peligroso..." Le dije que como era el día en que no me cuestionaba nada, me preste atención:

Este árbol no es peligroso para los niños, en todo caso, el árbol puede sentir algún tipo de incomodidad al resistir el peso de tantos niños arriba, pero que desde otro punto de vista la escena se veía bellísima. Los niños y la naturaleza.
Respecto a la hora, deben ser cerca de las 15.30 por como pega el sol. Y al parecer los negocios cambiaron las vidrieras porque se acerca la navidad, y el fin de año.
El ser humano necesita poner el año entero sobre la palmera y dejar que se balancee... y observar. A eso se le llama "balance". En esta especie de evaluación todo debe quedar equilibrado sobre la palmera y lo que cae, es lo que no se pudo sostener... conviene colocar un recipiente porque si cae en tierra vuelve a crecer sin que te des cuenta. Por si no lo sabés, los años existen porque necesitamos contar para no perdernos. Uno, dos, tres. Además que las estaciones aún se las arreglan como pueden para sostener el principio climático que consta de algunas leyes: invierno es frío, otoño mas o menos, verano es caluroso y la primavera agradable.

Señora.... (le pregunté el nombre) Gloria...

Ella se levantó y comenzó a caminar de regreso a su casa y entendió que a veces es mejor no tener respuestas, que agarrar la primera que se cruza. Igualmente, se prometió no lavar los platos por un tiempo.

En el camino, compró una bombacha rosa, unos adornos navideños y el arbolito de navidad...

Mientras tanto yo aproveché para continuar la lectura, aunque de vez en cuando me distraía con la risa de los niños.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Cuidado con el final


Porque somos todos muy finitos, no por delgados, sino por tiempo.


Estaba desesperada esperando que llegara. Sabía que estaba trabajando y que como siempre llegaría tarde. Pero no podía negar que lo extrañaba y que estaba ansiosa por ver sus ojos y escuchar su voz.

Estaba cocinado las lentejas y pensaba en él, en las veces que insisto en que me escuche, en las veces que luego de insistirle no se que contarle. Mientras lo extrañaba, recordaba mis cumpleaños en el mes de febrero en la playa con la torta de arena. Cuatro años, cinco, luego seis... Tortas hechas con moldes de baldes y velitas de verdad.

Pero más pensaba en él. En sus textos, en sus pies tan blancos y suaves.


En un momento tomé conciencia de que no estaba depilada y comencé a calentar la cera. Mientras tanto ordenaba un poco el ambiente. Corrí los dos jarritos de jazmines de un lado al otro hasta que encontré el lugar adecuado. Encendí un sahumerio suave y busqué música hasta chocarme con Paganini. Paganini para escuchar en la espera, pero seleccioné a Flopa para poner al escuchar los frenos de su auto. Me depilé. Me dolió, como siempre, se ve que el ambiente no afecta los efectos de la cera sobre mi piel. Pensé en lo mucho que me gustan sus besos.


El violín me subía y bajaba las cejas sin darme cuenta.


Estaba desesperada esperando que llegara de trabajar, tal vez cansado como siempre, pero esta vez... quizás podía hacerle unos masajes reparadores. Caí en la cuenta de que también mi espalda era una roca. Me senté a terminar de escuchar "Diablo en la música" y relajé mi cuello.

Sabía que estaba por llegar, porque podía olerlo en el aire.

Cerré los ojos.

La música terminó.

La gata persiguió un papel de un caramelo por toda la casa y amagó a tirar uno de los dos jarritos de jazmines.


Estaba desesperada esperando que llegara de trabajar porque sin el no es lo mismo.

Cené sola y depilada. Sabía que él no vendría a cenar porque no puede.

Entraba una brisa de aire fresco por la ventana que volvía a salir llevando el aroma de las flores, y luego volvía a entrar. Yo misma mee iba en cada soplo y volvía en cada otro soplo.


Ya no sabía que hacer para seguir extrañándolo. Para no contaminar el ambiente.

Tiré el papelito del caramelo a la basura y reté a la gata.

Y cuando escuché el ruido del motor de su auto miré la puerta. Me imaginé dos tonalidades: blanco y negro. Blanco o negro. Elegí una.

Así que cuando abrió la puerta no lo miré, observé de reojo la hora en el celular y le dije: "hola, donde estabas? me voy a dormir"


Me acosté con el corpiño puesto, mirando el techo y espereando su abrazo me dormí.

viernes, 9 de noviembre de 2007

texto de uno de mis trenes

El corazón, la cabeza, el alma y las piernas...
Un tren. Me subo. Tengo que bajar. No se cómo. Me quedo.
Sigo viaje...
Miro por la ventanilla cantidades de estaciones, pueblos y sigo. Porque no se bajar. Mientras tanto tomo un café, como pastas y miro por la ventanilla.
Bajo solo para estirar las piernas y cuando escucho el sonido del timbre, la señal de advertencia que indica “El tren se va”, entonces apresuro el paso
[... veo el campo abierto y me siento correr sin darme vuelta. Fuerte, rápido. A veces tropiezo y sigo. Siento el sudor. Y no hay nada como una meta o algo así, y no hay nadie esperándome más allá. Pero corro, corro y corro...]
Entonces ya estoy arriba, aliviada. Ya volví a subir, con el corazón en la mano, con el aire en el pecho. Otra vez.
Y en cada parada igual. Siento el aroma que está en el aire. Lo respiro, y cuando lo tengo adentro no pienso. Exhalo. El sonido de alarma y otra vez arriba.
Llevo diez años arriba, y ahora se descompuso
El maquinista no sabe dar explicaciones. “Se paró”, dice. “Hay que quedarse acá”, pienso, pero no me animo a preguntarle si hay que quedarse adentro o si se puede bajar a estirar los pies... Si el maquinista me dijera que se puede bajar, no se que haría. Porque si comenzara a correr no llegaría a ningún lado, y si el tren no funciona no hay alarma, no hay timbre ni advertencia que me hiciera volver.... y si subo porque imagino que se va, me desilusionaría.
Entonces me siento a mirar siempre lo mismo, y a cada rato el maquinista me dice “el tren está descompuesto”Sí, sí, ya se, le respondo. O también le digo “en serio?, pero que barbaridad!”
Se me ocurre ir al último vagón y observo todo el recorrido del último trayecto hasta que se funde en el horizonte, e intento recordar que veía por la ventanilla. Me acuerdo de una señora con bolsas...
Que entraba a una casa. Las bolsas eran de comida, pienso que ya deben de haber terminado de comer, tal vez estén en la sobremesa, en familia, tal vez con frío o con calor. Recuerdo un pony, y otro pony, y otro... Porqué tantos ponys?. Me pregunto si algunas veces mirando por la ventanilla me habría dormido, porque no se, los ponys no me cierran para nada. Sí, sí, girasoles todo el tiempo, girando claro. Diez años de girasoles persiguiendo al sol, los he visto de todos sus ángulos. Puedo dibujar un girasol exactamente como es. Cuando reflexiono acerca de mis fotografías de niña, justo en ese momento se acerca el maquinista y me dice: “el tren está reparado, en cinco minutos partimos”...
Entonces sonrío.
Pienso en estirar las piernas.
Lo hago.
Esta vez salto con ambas piernas.
Respiro.
[...Suena la señal justo cuando veo que al final del campo, detrás de una línea punteada de color rojo, creo... hay alguien, humo, y... música.

Suena la señal y me pongo a llorar.
Suena la señal y me detengo.
Me subo
Suena la señal.
Sigo corriendo. No veo nada pero corro. Me canso pero sigo. Me caigo, me levanto y sigo. Camino, corro, no miro atrás. Corro hacia delante. En el camino me quito la ropa. Corro...]


es un texto del año pasado

SE TOMÓ UN AVIÓN


Como era de esperar, él se tomó un avión.
Alegando que lo habían invitado de otro país muy lejano donde casualmente se hablaba otro u otros idiomas. Todo pago, el pasaje, la estadía, lo del quiosko, los libros, la playa, las ideas, el hidromasaje y los obsequios que quisiera traer a su regreso. Todo, todo pago.

Decía antes "como era de esperar" porque casualmente habíamos cruzado unas filosas palabras anteriormente y el me había dicho: me dan ganas de irme a la m.... o algo así. Yo no lo dije, pero lo pensé... tal vez si lo hubiera mencionado, me hubiera ido mejor,y estaría ahora disfrutando de algún trago en una playa... o alguna entidad cultural me hubiera invitado a debatir sobre el "arte y la parte" o que se yo....

La cuestiòn es que se fué con apenas un bolsito a otro país.

Y tanto lo extraño... porque una cosa es saber que el no quiere escucharme estando a mi lado y otra cosa es saber que el no quiere escucharme a dos mil kilómetros. Definitivamente no es igual. Me escribió en un mail que allí se hablaba un poco de portuguès.

Ahora estoy bastante avanzada.

En estos días leí mucho en protugués y ya casi falo de maravillas.

Estoy preparada para darle la bienvenida en su mismo nuevo idioma.

O porqué no... para decirme a mí misma en portugués, todo lo que quisiera decirle.


Obrigado...

Eu!

sábado, 27 de octubre de 2007

terrame terrame te pín te pán

ESTA ENTRADA, HABLA DE MARÍA Y SOLO DURA UNOS DÍAS

Terrame, terrame te pin te pán,
terrame, terrame te pum bajá
y esta boleta también se irá.
Terrame, terrame, te pin te pan
terrame, terrame, te pum bajá
y esta otra también se irá
(ay... pero un poco me gustaba... porqué no? si la vida es una película? mejor tener un buen director)
Terrame, terrame, te pin te pan
terrame, terrame, te pum bajá
y esta boleta con esta otra se van
(ay... pero si los derechos humanos los crearon ellos? mmmm)
María no sabe que hacer, no desayunó
Terrame, terrame, te pin te pan
y ya le tocan la puerta del aula...
y otra vez no terminó la prueba:

-Seño, tengo que entregar ahora? es que está incompleta...
-No importa alumna, igual no va a aprobar. Usted no estudió
-Pero los "multiple choice" me cuestan
-La próxima le ponemos solo la respuesta incorrecta... quiere?
Abre la puerta del cuarto obscuro y ve la luz, que la enceguece, se queda ciega como se dice, sin poder ver nada, tropieza con la urna, que al estar mal pegadas las aristas de cartón, se cae, se abre. Los sobres y unas cartas de Yu Hi Oh se desparraman

Se desmaya.
Llega la prensa, la policía, los paramédicos, los futuros presidentes y el actual.
Se recupera, aún ve nublado, tantea una silla y se sienta. Toma un mate del fiscal de mesa.
Come también una medialuna de grasa
Ahora ve bien

-Vamos a citar a sus padres
-Por qué? yo no me copié
-Por eso, no puede ser que hayas elegido bien. La respuesta correcta no existe
-Pero entonces tengo un diez?
-No, no tiene nada

MARÍA NO QUERÍA QUE SE SEPA. POR ESO. NADA. YA LA BORRO

miércoles, 24 de octubre de 2007

Argentinos de Pié


Siempre de pié. De pié para recibir a la bandera de Ceremonia y en silencio (con la emoción contenida del momento en que aparece la celeste y blanca tela )

De pié en el colectivo que frena de golpe.

De pié frente al horno esperando a que la torta esté lista.

De pié en el subte con poco aire.

De pié esperando a que luego del timbre te abran la puerta.

Los Argentinos de pié...


Me pregunto si estar tanto de pié no nos estará haciendo mal. Médicamente hablando no hace bien al aparato circulatorio, por ejemplo. ¿Nos hará mal estar de pié para que no nos vean sentados? ¿Nos terminará perjudicando estar de pié en Argentina para que nuestros hermanos del Norte nos vean mejor?

A la final, mirá que uno se acostumbra a todo.


Siento que cada vez es más difícil estar sentados, ni hablar de recostarse un poquito a ver las estrellas. Pareciera que te sentaste... y catorce elefantes llenos de políticos, soldados, empresarios, artistas, maestros, médicos, albañiles y comerciantes te pasaron por arriba, por estar sentado.

Argentinos de Pié, porque sentarse requiere de tiempo que se pierde... por ejemplo.... no sé, de estar de pié, correr, caminar, subir o bajar. Sentarse implica tomarse un mate, tomarse un vino, jugar un truco, hacer una ronda, jugar al teléfono descompuesto, darse las manos, meditar, reflexionar...

El domingo 28 son las elecciones.

Yo voy a estar de pié, claro, y elegiré los papeles y luego, también de pié, meteré el sobre en la urna. De pié. Porque soy Argentina.


Eso sí, mas tarde, llegaré a mi casa, me quitaré los zapatos, con los pies sobre el piso daré un par de saltos, y luego me sentaré. Tranquila, como quien se saca un peso de encima y olvida que viene otro. Sí, sí, pero sentada, porque aunque en casa soy argentina, me siento.


Ya que estamos, es verdad: hablé con él. Le dije que era una verguenza, que no solo no sabía a quien votar sino que de tanto estar de pié y correr y que se yo, no tenía bien en claro que proponía cada aspirante a Presidente. Le dije que eso me avergonzaba tanto... que por suerte sabía que él me comprendía absolutamente, que igual votaría, que nunca dejé de votar, que es la oportnidad que tenemos para elegir y luego también reclamar... Me dijo que sí. Que era verdad, que nosotros nos habíamos votado y nos habíamos elegido el uno al otro. Y que por eso podíamos reclamar las promesas no cumplidas. Le dije que era otra cosa, que no se puede comparar, que no hay un límite de tiempo en esta elección y que el amor no se discute. Me dijo barbaridades, por ejemplo que deberíamos poner una fecha para realizar una nueva elección. Le dije que para mí los tiempos no existen. Soy mujer, así que no creo en los tiempos que los hombres se toman para pensar.

La conversación fué larga, muy larga. Me explicó, café instantáneo de por medio, que proponía cada partido, que virtudes y que defectos existían en ellos según su subjetividad y la objetividad de la realidad social de cada día... y al final le pregunté a quien iba a votar. Me miró muy mal, no dijo nada y sé fué (creo que balbuceó algo así como "siempre la arruinás")

Yo me quedé pensando, de pié.

lunes, 22 de octubre de 2007

quise cerrar y no pude

hoy descubrí que cuando hay humedad, las puertas de madera no cierran y si intento forzar con mi fuerza me esfuerzo sin sentido. Hasta puedo romper la puerta y así no poder dejar de contemplar lo que esa habitación guarda.
hoy descubrí que siempre se puede girar la cabeza hacia atrás, pero entonces hay que detenerse a mirar y luego sí, volver a mirar para adelante y seguir viaje.
hoy descubrí que si camino mirando para atrás me choco con todo
y me lastimo
y me caigo

miércoles, 17 de octubre de 2007


- Má! me alcanzás el globo?!!! Porfa.....

Una madre no puede no alcanzarle el globo a su hijo o a su hija cuando se le escapa de la manitos

y mucho menos explotarlo porque molesta en el aire.


Una mamá es...


quisiera cortar y pegar un poema de Lorca, pero como la intención de este blog es que escriba yo misma... diré:


Un día volé por los aires a comprar unas oreos de chocolate bañadas

Otro día me tiré vestida a la pileta y con una vaso en la mano

Una vez me tomé nueve taxis en un solo día

Hubo días y meses en los que mis tetas fueron puro alimento

Un día recorrí durante ocho horas tres shoping y decenas de jugueterías buscando un juguete agotado

Una tarde dí vuelta sobre el piso cinco escuelas para elegir la mejor

Varias noches me teletransporté a la guardia médica

Un día remonté un barrilete en el río y voló de verdad.

Los otros días, las otras veces, las otras noches y las otras tardes también han sido, pero estas, y solo estas, son las que ponen en funcionamiento los poderes de heroína... de esos que solo podés utilizar si sos má...

-Má!!! MA!!!MAAAAAAAAAAAAA!!!!!

-QUE!!!! YA VOY......

Salud

martes, 9 de octubre de 2007

no se que se me perdió

No puedo ahora dedicarme a contar por qué él no quiere oirme o por qué insisto en que el me escuche. Y no puedo hacerlo porque he perdido algo, muy importante, algo que me deja un espacio vacío.
Un espacio que además de ser vacío, está oscuro y por eso, inquieto y triste. El espacio que antes ocupaba lo que perdí. O el espacio que hubiera ocupado algo si lo hubiera tenido alguna vez.
Me refiero a algo que he perdido, por eso digo que el espacio ahora está vacío.
Tal vez, nunca lo tuve, pero el espacio para eso... estaba, esperando.

¿Que pasa con el espacio para recibir un abrazo, si no se llena?
Se supone, desde la ciencia, que el espacio se cubre de una suerte de capa que contiene otra suerte de aromas, texturas y climas, que de a poco van reemplazando la necesidad del abrazo por otra necesidad, que también desde la ciencia... tiene una justificación apropiada.

Bueno, estoy liviana, es verdad, porque me falta algo... tan liviana que me vuelo. Tan liviana que no puedo sostener el globo, y otra vez se me escapa. Hacia arriba. Alto.
Lo que tiene de bueno es que puedo correr a una enorme velocidad, corro muy rápido. Tan fugases mis pisadas que apenas dejan una huella, que se borra en cuestión de segundos. Dejo detrás mío una polvareda que no me deja ver por donde anduve... y lo que viene lo veo tan cerca que me topo con el destino de golpe. Giro, me acomodo y salgo al ruedo otra vez.
Eso es estar liviano.
Eso es tener un espacio vacío.

Eso es tener algo olvidado:
Correr buscando sin darte cuenta algo que se te perdió un día.
Sostener un hilo que ata un globo que tiene un cartel con tu nombre.
Sostenerlo con una fuerza exagerada, y que por tanta energía se te vuela.
Es tener la mirada hacia todos lados, buscando minuciosamente, permanente, algo.

¿Cuán grande será lo que perdí?
¿O lo que nunca tuve?
Que ando buscando sin querer...
Que ando sin prenderle la vela a no se que santo de lo perdido...
Y todo, por no encontrar, por no saber de que color es lo que busco.

"No puedo prestarte atención", le dije, "estoy buscando algo".
Y otra vez logré que él no quiera escucharme.

Tengo que comprar café instantáneo.

lunes, 8 de octubre de 2007

Frasco


De un frasco con tapa a presión sólo se puede salir una vez, empujando con fuerza hacia arriba y listo, se sale, solo.

El ser humano encerrado en un frasco con tapa a rosca no puede salir solo, ya unque esté acompañado en el encierro, tampoco puede salir, ni él ni los demás. Todos juntos y adentro.

De un frasco con tapa a presión se sale una vez, pero si se desea volver a ingresar y más luego cerrar, no es posible.

Cerrar, abrir, enroscar o apretar.

Son movimientos. Todos.

Y los hacemos tantas veces que no podría detallar ni enumerar dichas acciones.


Salir del frasco es fácil si se sabe que no se querrá volver a entrar.

Como siempre pareciera que lo importante es tener claridad para decidir, discernir y accionar.


Ahora llueve y el frasco está abierto, acabo de salir de su interior.

Y me pregunto para qué si al ser transparente, desde allí también podía ver la lluvia, y el resto es igual.

Hay menos aire, pero por lo menos se conoce lo que se respira.


Ahora llueve y las plantas de la escalera se refrescan y mañana, vas a ver, están más verdes.


Un frasco gigante con países, el mundo entero en un frasco con tapa a rosca.

Lo que no importa es quien la desenrosca, si todos estamos adentro.

Las constelaciones todas hermosas también están.

Están los presidentes, los ricos, la clase media y la baja

las calles, los minerales

la estación de Caballito, el pan, las miradas

los abrazos, los golpes, los uniformados

la montaña más alta y el mar


Enfrascados en un gran frasco. De vidrio...

Como el del café instantáneo, que me encanta.

domingo, 30 de septiembre de 2007

el regreso de la palabra

El pintó un cuadro. Hermoso, con los colores armoniosos y una sólida estructura, pero apenas visible. En la obra había unos cubos cayendo por un precipicio, los cubos verdes, el precipicio amarillo, lo demás de un rojo tierra... Hermoso dije antes, y es verdad, así era.
El pintó un cuadro y esperó una respuesta.
Esperó que yo hablara, que emitiera un sonido, que exprese un gesto, que aunque sea refleje un cubo, que diga algo.
Y como desde pequeña, tan respetuosa por el silencio del otro, no dije nada. Quería decir, pero no lo hice, porque no trasgredo las leyes, porque no había bebido demás, porque sabía que hasta entonces... él, no quería escucharme.

El otro me había invitado una copa de vino en la esquina de San Juan y Boedo una tarde de abril. También unos tacos mexicanos en un resto de palermo y una caminata por el borde del río. Las invitaciones, hasta entonces rechazadas eran para escucharme. Sí, para oir mi voz, hablando de diversos temas, de cualquier cosa, de historia argentina, de la revolución, de la época de Alfonsín, de los peronistas, de arte, de mi música, de películas, de la prehistoria y porqué no... de él. Le dije que la verdad es que yo estaba empecinada en que mis palabras fueran oídas por las orejas, dicho vulgarmente, del otro, del que no quería escucharme.
Sabiamente, me dió un par de consejos y me miró con... odio.
El odio es un piquete de múltiples sentimientos de cólera, ira, indignación, bronca, desilución, etc, que se juntan para ganar tiempo y expresar todo de una buena vez.
El odio es, por otra parte lo que sienten alguna vez los que aman alguna otra y lo que se dice afinando los ojos, de esta forma.
El odio no es bueno.
Pero si aparece... Entonces recibí el odio y recordé cuando Matías, un compañerito de la primaria, luego de declararme su amor y ser rechazado, les regalaba golosinas a todas mis compañeras, menos a mí. Y eso me dolía... No lo odié, porque tenía asma, o sea... poco aire.

La cuestión es que ese día, luego de pintar su cuadro, me miró y me dijo: "Y... ¿Qué te parece?"
Lo miré con los ojos muy abiertos y entendí que necesitaba una palabra mía.
Tomé un vaso de agua porque tenía la garganta seca y le dije: "me parece maravilloso no sabía que pintabas y que un cuadro podría transmitir semejante sensación siempre los museos me aburrieron tanto... a pesar de ser pintora claro, pero mucho tiempo me mentí visitando galerías de arte, tomando vino en inauguraciones llenas de artistas y haciendo un enorme esfuerzo alguna vez me emocioné... pero la verdad es que tu cuadro es... ni más ni menos que el motivo de la vuelta de mi palabra... " El me interrumpió para indagar un poco más en los aspectos de la técnica, etc... Mientras tanto yo acotaba algunos comentarios plásticos, siempre sonriendo, porque estaba felíz.
También tomamos café instantáneo, que nos encanta.

Luego pensé sin hablar

Y me ví tan linda

sábado, 22 de septiembre de 2007

El pollo

Ya el pollo está en el horno, junto a la cebolla, a las papas y a las zanahorias. El tomate no, porque va aparte, como en ensalada pero solito, muy solito. Así nos gusta. Solo. El pollo acompañado y el toamte solo.
Entonces, solo queda esperar a que se cocine, a que se dore, a que se transforme en alimento.

El me dijo que prefiere no escucharme y yo me convencí de que es mejor no hablar.

Cuando el pollo termine su proceso, ese proceso que no comencé yo. Yo no maté al pollo, el pollo habrá muerto de viejo, luego de una vida felíz, y entoces lo conseguí en una granja y pagué por él y ahora espero que termine su proceso...
En verdad no lo conseguí yo, lo consiguió él. Sin preguntarme nada, porque no quería escuchar una respuesta mía, fué y lo compró.
Lo compró porque le gusta como lo cocino en el horno, lo sé. Siempre supe que le gusta mi cocina, no la que tiene los muebles de madera, sino la que yo realizo día a día.

Ya hay olor a pollo al horno.

Antes de que el olor sea a pollo quemado, lo sacaré, lo trozaré, lo serviré, lo comeremos.

Bueno, no pude superarlo nunca.
Durante un tiempo no comí pollo, porque creía que el proceso del pollo y la gallina era otro... y ahora entiendo que los procesos son diversos. Uno era el proceso del pollo vivo y otro es el proceso del pollo... aunque me cueste decirlo, ya muerto.
Sin embargo al no colaborar en la muerte del pollo de manera directa, y sin siquiera comprar el pollo en Carrefour o en la granja, de alguna forma siento un "nosequé" luego de comerlo...
Voy cocinando un arróz integral para no sentir el martillazo en la cabeza después de cenar.
No siempre me sucede que luego de comer carne, roja, blanca, rosada, etc siento esa sensación, pero la mayoría de las veces, me pesa.

Como me pesan sus palabras cuando tengo el estómago vacío. Como el vino. Como el estómago del pollo cuando no come y su esposa gallina le dice que los huevos, que el clima, que el pollito, que los vecinos, que la granja, que la jaula, que el agua, que el ser humano... y el pollo tiene ganas de llorar, porque tiene el estómago vacío y la cabeza llena y el corazón triste.

Mejor, voy a hacer una cena especial, muy especial.
Hoy le voy a hablar.
Le voy a contar un cuento.
Le voy a hablar dulcemente...
Luego o durante la cena, mientras comemos el pollo y el arróz y los tomates y la cebolla y la zanahoria y mientras tomamos vino, le voy a contar.

Baraka se llama el film en el que muestran el proceso de los pollitos, ahora recuerdo
Fué él quien me mostró esa película por primera vez, así que lola.
Hoy, te hago el pollo y hoy te hablo.

blablablablablablabla,smmmmmmsémmmm,uffffff,yblablablablayblablabla.mmm... zzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz

domingo, 16 de septiembre de 2007

D.E.V.O.R.A.D.O.R.A.


Al principio no encontraba las cucharitas de metal con las que solía revolver el café instantáneo, que me encanta.

Las buscaba, y a menudo perdía mucho tiempo en ese ir y venir del armario violeta al escritorio y del escritorio al armario violeta, sin embargo adjudicaba la pérdida del objeto a mi desordenada acción de cada tarde.

Luego comencé a no encontrar las tazas y entonces me detuve en una de las idas al armario violeta e intenté recordar...

Recordé que de pequeña comía el dulce de batata de la Giocconda con queso, lo compraba mi abuela. Que caminaba con los zancos los domingos, que jugaba a que mi bicicleta era un colectivo y paraba tres veces por cuadra, en las veredas, para que suba y baje gente... esto era en Ramos.También recordé que les cortaba el cabello a todas mis muñecas, a las lindas y a las feas. recordé mis domingos de confesión y ostias, y recordé que siempre dejaba la taza con la cucharita de metal al lado de la computadora.

Así que dormí sabiendo donde deajaba lo que perdía. Y pude soñar de corrido hasta la mañana siguiente.


Pero más luego, la preocupación fué otra. Si bien sabía perfectamente que esos elementos no quedaban en un mundo paralelo, la sorpresa al descubrir que una mujer se comía las tazas y las cucharitas de metal fué paralizante. Lo cual me llevó a estar noches enteras sin poder dormir ni cerrar los ojos.


Simplemente se trataba de una mujer de cabello rubio, muy rubio, casi blanco, que luego de ingerir una infusión como el té o el café o el mate cocido, devoraba los elementos. Los mismos elementos que antes habríamos utilizado de la misma forma Clarisa, Susana, Pablo y yo. Todos compartíamos la oficina, pero sólo ella devoraba las cucharitas de metal y las tazas.


Fué inevitable pensar en el ruido de los dientes al morder la porcelana y el metal, y fué directamente imposible imaginar el material atravezando la garganta y aquella digestión.

La tranquilidad de saber que las cosas no desaparecen porque sí camina en paralelo a la extrañeza del sitio que se elige para guardarlas.

Luego como siempre todo se vuelve familiar, y ya nadie pierde tiempo buscando lo que sabe que no va a encontrar, por lo menos a simple vista.


jueves, 6 de septiembre de 2007

no nos separamos


porque no pudimos. Justo cuando me estaba dando el último grito de "me pudriste", tocó el timbre mamá. Que estaba de paso, que antes de volver para el Oeste se le ocurrió pasar a tomar un té. Con lo que me cuesta tomar el té cuando hay una separación de por medio, a medio camino. Así que nos sentamos a la mesa a escuchar a mamá. Nosotros tomamos café instantáneo, que nos apasiona, y mamá tomó té común. No logré seguir ni uno de los ocho relatos que contó entremezclados y todos relacionados entre sí, con tanto personaje entrando y saliendo de cuadro.

El me miró en un momento, y sentí que su mirada tenía un dejo de lástima. Supuse que estaba intentando entenderme como hija de aquella madre... cosa que me puso furiosa, y en cuanto mamá dijo "me parece que mejor me voy" y yo le dije "dale" y ella salió casi olvidando su cartera y su abrigo... cerré la puerta. Apoyé mi espalda en ella, moviendo un pié, mordiéndome los labios y como pude dije "no me parece gracioso". Dije eso porque mientras me apoyaba en la puerta escuchaba sus carcajadas que no se disimulaban para nada.

Entonces me pareció oportuno decirle que su madre me parecía una vieja muy mala y comprometida directamente con el mal y las ganas de joder. Le dije que sus hermanos eran un par de inútiles astutos dotados de algunos dones particulares como por ejemplo la falsedad... En un momento de mi monólogo le dije algo así: "verdadero es aquello que es y lo falso es lo que termina no siendo y sabés qué? tu familia es falsa, es como.. viste cuando en la ruta ves agua y nunca llegás?" El me dijo: "no entiendo a que te referís, estás mezclando papas con peras y además la que acaba de dejar otra vez el té sin terminar es tu madre que de tanto hablar hasta nos contó que hoy había venido acá y le habías servido un té"...

Como siempre, nos cansamos enseguida, tratando de defendernos de lo que decíamos.

"No me olvido que estábamos por separarnos eh?" le dije...

"Yo tampoco me olvido eh?" me dijo...

"No, no, no... no hay que olvidar nada" dijimos

Y nos pellizcamos los codos.

miércoles, 29 de agosto de 2007

como construir un recuerdo lindo



1) tomar los recuerdos feos de la punta

2) sacar el stiker de "Original" y sostenerlo con fuerza, con las manos

3) mirarlo detenidamente hasta que esté nítido (si se ejecuta el proceso con ambas partes del cerebro, es lo mismo)

4) pegar el stiker anterior en alguna pared, o directamente arrojarlo a la basura (por el inodoro no se van)

5) girar el recuerdo, ya calentito por el calor de las manos, y depositarlo en una superficie limpia

6) amasar, sin palo, hasta obetener una bola lisa (aprovechar ese tiempo para cantar alguna canción de aquel entonces, si se recuerda alguna...)

7) moldear, ahora sí, un lindo recuerdo (*adjunto algunos moldelos)

8) descanzar un rato horizontalmente y con los "ojos bien cerrados", con el recuerdo en el pecho.

9) abrir los ojos, sonreir (si se tiene ganas, si no... es que no salió bien)

10) intentar recordarlo en un par de días (no por la mañana, porque no se puede)


*una caricia de mamá, una leche caliente con chocolate, un baile con el/la novio/a, un abrazo de los abuelos, la casa de los primos, una maestra buena, un asado bajo un apacible domingo de sol sin discuciones familiares, una canción de María Elena, una torta bien decorada, una valija para vacacionar, arena rica, un buen helado chorreado, la risa de un perrito, la escalera, la plaza, la escuela sin penitencias, caballos domados, un beso


Son solo 10 pasos, es muy fácil de realizar, y de a poco... vas reemplazando lo feo por lo lindo.

Lo que ya no usás por lo que te querés poner... para salir!


SOLO PARA ADULTOS NEGADORES Y DESMEMORIOSOS, O DESMEMORIADOS, Y DESMEDIDOS (MALPARIDOS?) DESAFORTUNADOS, DES-OLADOS, TRISTES, ENOJADOS, ANGUSTIADOS, DESESPERADOS PORQUE BUSCAN EL RECUERDO FELÍZ

domingo, 26 de agosto de 2007

como sería mi vida en Londres


... me despertaría por la mañana y tomaría un café instantáneo (me encanta), miraría por la ventana de mi habitación y no reconocería el paisaje, intentaría llamar por tel a casa, para contarles lo lindo que es este país y no lograría comunicarme, porque no sabría el código, porque no sabría hablar inglés, porque no tendría tono. Luego de observar la neblina y tomar el salbutamol, intentaría dormir otro ratito más, y en ese interín, soñaría que estoy en Buenos Aires, que él me tiende la mano para cruzar un arroyo, que no está demás decir, es muy extenso y donde el agua corre a enorme velocidad arrazando con todo lo que encuentra por el camino, y me tira con fuerza, cayendo de su lado. Toda raspada, me levanto y le digo:"me salvaste". En eso pasa el sillón que tenía en la casa de la vía. El me deja observar lo que continúa pasando frente a mis ojos, por el arroyo, hasta que coloca una mano sobre mi mejilla, girando mi rostro para ver el suyo. Y no lo veo. Vuelvo la mirada hacia la otra orilla, donde antes estaba, y ahí tampoco está. Sin soñar que construyo un puente de madera y vuelvo, me despierto. Good morning, o tal vez ya sea el mediodía. Y pasearía, con un piloto puesto, porque obviamente llueve.

Mi vida en Londres sería como una especie de mi misma vida en otro idioma, que semi conozco, que entiendo lo básico y que con eso me bastaría, para no perder tiempo en inglés. Para utilizar lo mínimo indispensable, porque quien tomaría un diccionario bilingue para hacerse planteos existenciales.

El estaría mucho más cómodo en mi vida en Londres.


(Inspirado en www.mividaenlondres.wordpress.com de un amiga que vive allí su vida, pasen y vean)

olvidé mi sueño

lunes, 13 de agosto de 2007

Las palabras que nunca más nos dijimos...

... son las mismas que nos tragamos.

Durante toda la tarde de aquel café instantáneo (nos encanta) y durante todas las otras tardes que siguieron, hablamos sin decirnos nada, en un silencio lleno de gestos.

Leí varias veces las letras sueltas que nadaban en sus ojos llenos de agua

"las letras caen, cuando las lágrimas se forman, y descienden por la mejilla como por una cascada, y al llegar a una superficie, la palabra inesperada se arma. Triste, como en un charco que parla... entonces solo allí puede leerse, si se quiere..."

Y al no decirnos nada, nuestros cuerpos, con los sentidos que restaban a la audición, se expresaron. De golpe. Luchamos como primitivos... por ejemplo: en lugar de avisarle que la cena estaba lista, le metí un trozo de pollo en la boca.

Así y todo, lo ciero, es que no nos dijimos más nada, hasta ayer... Él rompió el silencio, cuando, sin querer, golpeó un dedo de su pié con la pata de una silla. Al oir su doloroso grito, reconocí su voz. reconocí que la extrañaba. Me acerqué, le pregunté si necesitaba hielo. Dijo: "NO". le dije: " EY, ENCIMA QUE TE QUIERO AYUDAR", me dijo: "SI ME QUERÉS AYUDAR NO ME DIGAS NADA, NO VES QUE ME DUELE"... y ya no se como seguimos, pero en silencio... ya no.

jueves, 12 de julio de 2007

Desde que nevó ya no hablamos




nos quedamos blancos, helados, con la boca llena de nieve, y ambos dejamos sorprendernos por el evento, y la verdad es que la nevada resultó maravillosa, no tanto como sanadora, no, para nada, pero tal vez sí ha sido una pausa de paz.


Por eso no seguimos metiéndonos palabras de "prepo", porque en medio de una discusión, o mejor dicho en el medio del intercambio de palabras... una enorme bola de nieve cayó encima de su naríz, claro, yo me reí, el sonrió, y el resto lo hicieron los demás copos de nieve que continuaron. Sin embargo enseguida me acostumbré, y fué como si nevara cada invierno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires... y eso no puede ser. ¿Por qué el asombro me dura tan poco?


La cuestión es que la nieve ayudó... cuando la última palabra de él se me estaba clavando como un puñal los inesperados copos de nieve empezaron a caer, los pastos se cubrieron de nieve, también los techos y los gatos, los autos y los cabellos... hermoso, todo cubierto entonces.... bueno, a veces está bien tapar, no? En verdad aún veo toooooooodo cubierto de nieve blanca, muy blanca, a pesar de oir a algunas personas que dicen: "no corazón, ya no hay nieve"...mmm yo sí que la veo, eh?

lunes, 9 de julio de 2007

despues no escuché mas nada


y entendí todo. Ya con las maletas en la cabeza, nos hicimos los dormidos. Antes tomamos un café instantáneo (nos encanta) creo que con un alfajor. Yo soñé con una señora muy gorda que me enseñaba como se hace el amor con un bello hombre. El soñó que todo era un sueño. Y casi sin despertar me habló otra vez de las mariposas, de los viajes, de las soberanas, de la tierra cuando se moja, de las mujeres que luchan en el barro... y allí se detuvo su relato. Supongo que imaginando como me vería yo misma en una lucha en bolas en el barro peleando por ganar no se que fantástico premio. Entreabriendo los ojitos lo ví, sus ojos tenían luz, mucha luz... eran casi señales desesperadas y me desperté. Le acaricié el cabello. Tomamos café instantáneo, que nos gusta mucho... y ya la luz no venía solo de sus ojos, entonces me tranquilicé.

Las mañanas aclaran lo que la noche oculta... eso que a la noche parece un mosntruo a la mañana es el canasto de la ropa sucia... bueno, para algunos la ropa sucia es un monstruo... para mí monstruos son otros, son esos que no existen y asustan.

Después no escuché mas nada, tal vez quedé sorda, tal vez él se quedó mudo, o quizás a ambos nos separa un angel celestial cual pared proptectora que defiende nuestras sensibles almas de las impulsivas palabras que salen de la boca y entran el el oído, sin ningún filtro.

Es la primera vez en la que siento que el silencio me sienta bien, el mío el de él.... el de todos.

Entonces lo besé, sin ruido. Solo lo besé.

martes, 3 de julio de 2007

Estamos hablando mucho por suerte y yo entre palabras pierdo otra vez el globo

... hoy le dije que ya no iba más, que las palabras son hermosas pero que la goma las borra. Que se que a ambos nos encanta el café instantáneo, que nos gusta comer a fuerta, la ropa indú, la tela rústica. Que ambos consideramos que las plazas son tristes, pero que igual vamos porque a los niños les gusta... Me dijo que bueno, que si dentro de la torta no se esconde nadie... que entonces la cortemos y la comamos... Le dije que bueno, que antes me gustaría algo salado y el me dijo que antes del amanecer resolveríamos parte de nuestra compleja vida... no se si le creí pero me acosté con la ilusión, de aunque sea soñar con una música de Bach, no muy fuerte, no muy melancólica, no muy suave... Mañana él me va a decir otra cosa y yo no sé.

sábado, 23 de junio de 2007

juego


Juego a que me escondo y no me ves
a que corro y no me alcanzás
a que mi mueca te da risa
Juego al lengua con lengua
a que salto más que vos
a que la pared es pido
juego a que no sabés nada
y yo te enseño como se hace
a que te enfermás y yo te curo

Ahora no juego más
¿Podrías guardar vos los juguetes?

(mi viejo texto 1996)

martes, 5 de junio de 2007

Parate de esperá


No de pararse, de ponerse de pié, sino de parar, frenar, paráte se dice. Paráte un poco. Perá. Sí, un ratito, hasta que se pase, dale? Porque desde hace unos días se me cayó el sistema y no se como levantarlo, no tiene forma ni peso, pero se cae. Perece mentira. Por eso... paráte que trato de agarrarlo y como una masa (imagino) blanda la llevo hasta la mesa, o hacia la mesada, o hacia mi pecho, o hacia el pasto... hacia donde sea que al juntar un sistema caído haya que volver a ponerlo. Cada cosa en su lugar.

Paráte que por ahora observo como se me cayó, y cuando se observa como se cae un sistema no se puede escribir un blog, ni se puede comer, ni nada.

Paráte y sentáte porque seguramente luego comience a pensar con que herramienta lo levanto.

Paráte otro cacho más que elija donde ponerlo... el lugar más seguro para que no vuelva a caer.

No se precisamente cuando podrá llevarme, porque nunca me pasó.... alguna que otra vez se me tropezó y amagó en el borde a caerse, pero nunca lo ví ahí tirado. Ahora entiendo cuando en una oficina pública no se puede hacer nada cuando el sistema se cae.

Paráte. Parece que escucho ruidos.

sábado, 19 de mayo de 2007

PROXIMAMENTE


No se pierda "Chupar un clavo 2".
La segunda parte de "Chupar un clavo 1"

Fragmentos de la Conferencia 2007 en Buenos Aires acerca de algunas costumbres que hoy ya no existen, que se perdieron pareciera, para siempre. Hablan personajes que saben. Gente que extraña chupar un clavo. Motivos por los cuales ya casi nadie chupa clavos.
Tiempo velóz y Clavos oxidados.

sábado, 5 de mayo de 2007

Infant Song One (1)


"Mi Lindo Globito pintado de azul":
análisis y reflexión para los más pequeños
..."mi lindo globito pintado de azul, volando, volado hasta el cielo llegó.
por una escalerita yo quiero subir, tomar su colita y traerlo hasta mí"...
¿Porqué mi lindo globito es azul? Y si quiero otro color...
¿cómo volando y volando llega al cielo mi globito azul? El mismo... ¿es de gas? El globito azul llegó al cielo que simboliza lo que todos sabemos. Sí, sí... eso.
¿Cómo llego a considerar la escalera para subir al cielo? Estoy absolutamente encaprichada y quiero subir por la escalerita para tomar la colita de mi lindo globito, que hace rato viene haciendo lo mismo.... se va, se va, se va.... y ¿Porqué quiero traerlo hasta mí nuevamente? Tal vez para soltarlo otra vez y que oootra vez mi lindo globito busque el cielo y yo, cada vez más temerosa de las alturas, suba por la escalerita... Agarrar y soltar. Soltarte y que te agarren. Jugamos desde pequeños y cantamos dulces canciones como estas, que en mi caso logran empapelar mi ser de reflexiones... Mi lindo globito está pintado de azul, a veces lo quiero y a veces no.

Donde la dejé?

... Una y varias veces escuché y me encontré diciendo: "me volvió el alma al cuerpo", ja! Y el otro día una amiga me lo dijo... y la comprendí. Ella estaba festejando haber encontrado su alma una vez más, y estaba aliviada...
La verdad es que como buscar algo que siempre llevás puesto... como aquel señor que buscaba su reloj, que por supuesto llevaba en su muñeca... para encontrarlo, tendría que caer su brazo al piso... la cuestión es que buscando el alma he perdido mucho tiempo. Las veces que siento que se me va el alma, pienso... a qué hora volverá?
En una hora viajo a Rosario, por eso dejo el teclado de lado. Buen viaje... (no me acuerdo en que bolso guardé el alma!!)

lunes, 30 de abril de 2007

"Un dato en el agua, se disuelve"


Me hice pis encima porque el recreo era corto y si iba al baño durante el recreo no podía jugar y cuando el recreo terminaba el baño de nenas estaba lleno de nenas que no habían querido perderse el recreo, y tenía que esperar y entonces bueno... me hice pis encima.
Por eso me pasaba. No porque tenía un problema en las vías urinarias, ni un problema de origen psicológico, simplemente era una cuestión de tiempo....
Cómo no dí explicaciones debí pasar los primeros años de escuela primaria en el gabinete psicopedagógico.
Dibujé a mamá y a papá.
Me dibujé a mí.
Así, y así...
Dibujé a mi casa
Dibujé a los abuelos
A todos juntos.
Al principio los dibujaba separados hasta que me dí cuenta de cómo venía la mano: cuando variaban los tamaños de las personas de manera desproporcionada, la cosa se ponía difícil y entonces venían las preguntas. Así que luego de algún tiempo, los dibujaba a todos juntos tomados de las manos, le hacía un borde de corazones, en el pasto flores y en el cielo el sol. Si llovía los hacía a todos con paraguas o debajo de algún techo.
En ese momento entendí lo que significaba “a escala”
A veces dibujaba con música.
Así la cosa fue menguando
Dejé de hacerme pis encima
Dejé de jugar en los recreos
Fui escolta e integré el coro
Mis problemas desaparecieron

(fragmento de una obra que escribí, que una amiga dirigirá y que otra actuará)

"y nadie la aplaudió"

…sin embargo siempre sentí un peso en la nuca. Acá. Y puta, siempre volvía a sentirlo. Y años pasaron hasta que me dí cuenta que era mi propio pié, que al estirarse así… porque si hay algo que hice siempre como complemento de la actuación fue expresión corporal, me pisaba la nuca… es decir que mi propio pié se oponía a mi objetivo. Conflicto que analicé cual estructura dramática y dije: Fuerza oponente, hay que destruirla. Cómo? Con el pié que queda. Con el que está a mi favor, con el que por suerte la naturaleza nos dota a casi todos. Así que con el tiempo no solo dejé de saltar con una pata sola sino que dejé de pisarme la nuca, por eso hoy estoy acá….
(es un fragmento de las nuevas palabras que acumulo para representar escénicamente)

sábado, 28 de abril de 2007

UN TRAMO


Un tramo hasta el supermercado. Otro tramo hasta los 33. Un tramo hasta el árbol y otro tramo hasta los pies. Un tramo hasta España y otro tramo hasta el parque. Un tramo como medida relativa y adaptable al destino que desees alcanzar. Preparar una vianda o víveres, agarrar las llaves de casa o simplemente estirarse. Saber que si te propones ir a algún lugar, sepas mínimamente dónde está ubicado... sobretodo para no tener que volver e ir otro día.

Un blog entonces, acorta la distancia mas no sabemos en forma precisa a donde llega... así que por lo menos en este espacio, no me preocupa si tengo que preparar un bolso, un camión o agarrar sólo las llaves de casa. Gracias por recorrer este tramo.